21 de abril de 2011
21.04.2011
La Nueva España
Carreño

Premio al trabajo y a la juerga

Josefa Suárez, «La Cervera», recibe el galardón de mujer del año del concejo por su vida de sacrificios y su aportación a las peñas marineras

21.04.2011 | 02:00
Josefa Suárez García, ayer en el Prendes, entre García Corte y Riego.

Candás,


Braulio FERNÁNDEZ


«Pertenezco a la peña marinera "El Nodo", a la sección de asar sardinas, aunque no las aso; las reparto y despacho y hago la comedia con la gente». Pese a sus 87 años de sacrificios y dura vida, Josefa Suárez García, «La Cervera», siempre está de buen humor y la entrega del galardón a la mujer del año en Carreño es una buena excusa para demostrarlo. La undécima edición del premio fue a parar a una mujer que representa muchas de las características que han moldeado el carácter de las candasinas.


Trabajadora de la industria conservera durante buena parte del siglo pasado, siempre involucrada en los festejos sociales a través de las peñas marineras, Suárez García recibió ayer emocionada el premio que le brindaron sus paisanos en un abarrotado teatro Prendes de Candás. El alcalde, Ángel Riego, y la jefa del Servicio del Instituto Asturiano de la Mujer, María Victoria García Corde, presidieron el acto.


El homenaje a «La Cervera» se hizo extendió a las peñas marineras candasinas, ya que «la juerga», como dice ella, ha sido lo que ha movido a muchos hombres y mujeres de Candás a formar parte de las peñas, «que antaño eran sólo comparsas, para luego convertirse en lo que son hoy».


Sobre su carácter folclórico habla habitualmente Josefa Suárez: «En una ocasión, por carnaval, mi marido, al que no le gustaba la juerga, salió a tomar una pinta, y yo aproveché para salir disfrazada, tan contenta, porque no me iba a reconocer», recuerda. «Llegó a casa todo enfadado maldiciendo a las mujeres que andaban disfrazadas, sin saber que quién más la armó era yo», explica.


Pero la «juerga» sólo ha sido una parte de la vida de Josefa, a quien le tocó también vivir años de mucho trabajo en Candás. «Trabajé tres décadas en la fábrica de conservas de Herrero y algunos años más en Portanet, pero el trabajo no comenzaba ahí, ya que de niña ya me tocaba levantarme a las tres de la mañana para avisar a los marineros de que zarpaban los barcos», señala. Eso sí, en su caso el trabajo era bien llevado por su fuerza de espíritu: «En las fábricas estaba todo el día cantando, y eso que era duro, y por eso ahora tengo de todo, la tensión alta, veo muy poco, artrosis en las rodillas...». Como asegura que le dijo al anterior arzobispo de Oviedo, «tengo de todo menos la regla».

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