14 de junio de 2011
14.06.2011
La Nueva España
Carreño

San Antonio se muda en Candás

La villa celebra la misa en honor del santo en una carpa en el eucaliptal junto a la pradera de Gervasia debido al desmontaje de la capilla

14.06.2011 | 02:00
Asistentes a la misa de campaña, ayer, en Candás, con el santo bajo la carpa.

Candás,


Braulio FERNÁNDEZ


San Antonio se celebra llueva, truene e incluso aunque falte la capilla del santo. Si el año pasado la festividad tuvo que ser retrasada una semana por los aguaceros caídos en la zona, este año los obstáculos los han puesto los argayos en el cabo donde se celebra la romería, que han causado que la ermita de San Antonio se esté desmantelando para su posterior traslado a un lugar seguro. Precisamente, en el lugar que ocupará en el futuro, en medio de un denso eucaliptal, se levantó ayer una pequeña carpa para poder celebrar la misa de campaña en honor del patrón de las cosas perdidas.


Pese a todo, fueron varios centenares de candasinos los que disfrutaron ayer de una soleada tarde de prado en la que no faltó la subasta del ramo, los bollos preñaos y la sidra, con el despacho del Club Atlético Ocle; pero el mayor interés lo concitó la celebración de la misa de campaña, oficiada por el cura candasín Pedro González, en la pequeña carpa dispuesta por el Ayuntamiento de Carreño, que se quedó pequeña para dar cobijo a los fieles de un santo actualmente en mudanza.


Así pues, romería, misa y danza prima volvieron a reunirse en Candás como cada 13 de junio, con la excepción de 2010, desde que lleva la capilla renacentista sobre el promontorio: más de 400 años. Nació como las demás de la villa dedicadas a los santos, San Félix, San Roque, o la desaparecida de Santa Eulalia, pero a diferencia de éstas, mantiene como ninguna los ingredientes que la vieron nacer. Aquéllas se celebraban al albor de una misa religiosa, que San Antonio conserva a pesar de todo, romería de prado y danza prima.


Esta última celebración, muy común en toda la región, tenía especial significado en Candás. De hecho, y como antiguamente, siguen haciéndose a menudo dos corrillos, uno exterior para los hombres y otro interior para las mujeres. Hasta finales del siglo XIX, según el cronista Marino Busto, estaba terminante prohibido que se mezclasen los sexos, bajo pena de diez días de cárcel.


Como novedad este año, se celebró un encuentro de peñas marineras para cantar en la plaza de Valdés Pumarino, organizado por la peña Galdiar.

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