Villaviciosa,

Gonzalo BENGOA

«Reivindico Villaviciosa como la capital mundial de azabache». Lo dice el profesor Ángel Cardín, que pronunció ayer en la villa la conferencia «El azabache, piedra mágica de Asturias y amuleto del Camino de Santiago» en la sede de la Fundación José Cardín Fernández, en Villaviciosa. Ángel Cardín lleva más de veinte años investigando sobre esta variedad de lignito, de color negro brillante, que procede de una familia de árboles jurásicos que se extinguieron hace unos 60 millones de años. En diciembre publicará un libro sobre todas sus investigaciones que editará el Consorcio de Santiago. El profesor citó tres ciudades importantes relacionadas con el azabache: Villaviciosa (Oles), Santiago y la ciudad británica de Whitby. Sin embargo, ayer en la capital maliayesa quiso «animar a la gente a convertir este lugar en la capital mundial del azabache».

Ángel Cardín propuso la puesta en marcha de un museo y que se realicen «piezas más uniformes para poder venderlas fuera de Asturias, a Madrid o a Barcelona, en gran número».

«Hay que tomarse en serio este asunto», insistió el profesor, quien afirmó que «convendría que hubiese un núcleo para homogeneizar el producto con el objetivo de venderlo fuera». El experto rechazó que «haya que esperar por subvenciones y ayudas» y abogó por «poner las bases de un proyecto importante» que revalorice el azabache y coloque el nombre de Villaviciosa «en el lugar que le corresponde». Cardín propuso, además del museo, un trabajo de investigación, bibliografía al respecto y la elaboración de vídeos documentales donde los artesanos expliquen todo el proceso de transformación de las piezas de azabache.

«Tengo mucha documentación y no sé si cederla aquí si hubiera un centro donde albergarla», comentó el profesor. Además, destacó que ya desde la época romana se considera que el azabache tiene poderes mágicos y defensivos, pero es en el Camino de Santiago donde esta piedra semipreciosa logra convertirse en recuerdo y amuleto de la peregrinación, vendiéndose millones de pequeñas piezas a lo largo de cuatro siglos. En Santiago hay una calle y fachada de la Catedral con el nombre de Azabachería y su gremio fue muy importante en la ciudad. En la actualidad aún quedan dos maestros de este oficio secreto y medieval.

Todo el azabache del Camino procede de las minas de Asturias. Desde la Edad Media había métodos para reconocerlo y separarlo de otros materiales parecidos que no tienen sus cualidades, aunque externamente se parezcan. Desde esa época comienza una relación estrecha y duradera de Santiago con Villaviciosa a través de la compra de material o intercambio de aprendices.