Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Secciones

Y Grado sigue sumando

Pese a la crisis, el concejo, famoso por su arraigo comercial, registró en 2011 trece nuevas altas de negocios, una cifra menor que en 2010 pero positiva

¿Ya nos sigues?Márcanos como medio preferente
Añádenos en Google

Grado, Lorena VALDÉS

Grado aguanta el tipo ante la crisis. Aunque la difícil coyuntura económica ha hecho mella en el desarrollo empresarial moscón, trece negocios han comenzado su andadura en 2011 en el concejo. A pesar de que la comparativa en relación a las cifras de 2010 no es positiva -ya que en ese año fueron 35 los comercios que abrieron en la villa-, los datos del pasado ejercicio confirman que la tradición comercial de Grado resiste. La mayoría de estos negocios nuevos está dedicada a la hostelería, que es uno de los sectores en auge en la capital.

Lo que sí ha cambiado en relación a años anteriores es el perfil del nuevo emprendedor. Si entre los años 2007 y 2010, en los que el Ayuntamiento concedió 95 licencias de apertura, gran parte de los empresarios procedía de fuera y optó por abrir sus negocios en Grado atraídos por la mejora de las comunicaciones y el fuerte filón del mercado dominical, ahora los emprendedores son, en su mayoría, oriundos. En algunos casos, el desempleo ha sido precisamente el motor que ha animado a estos moscones a iniciar su propia andadura empresarial.

Uno de estos recién estrenados empresarios que se lanzó a montar su negocio tras quedarse en el paro es el joven Omar Cabal, que abrió una tienda de informática en la villa en junio del año pasado. A sus 26 años, Cabal decidió dar una oportunidad a su proyecto, antes que seguir esperando una buena oferta laboral. «Decidí intentarlo, a pesar de que todo el mundo me decía que era un momento muy arriesgado. El apoyo de mis padres fue fundamental para arrancar, ya que las ayudas a jóvenes emprendedores son escasas», explica. Tras medio año en funcionamiento, el joven está satisfecho con el balance de su negocio y es que Omar Cabal piensa en positivo. «Le digo a la gente que lo que está claro es que si supero este bache de la crisis, voy a salir adelante reforzado», señala. El emprendedor añade que eligió Grado «porque había una oportunidad de mercado» para la idea que le rondaba la cabeza ya desde hacía algunos años.

Las hermanas Gemma y Tania López son dos empresarias nuevas que han optado por el negocio hostelero en Grado. Aseguran que se cansaron de oír la frase de «estáis locas», pero que decidieron seguir adelante. Su bar, que abrió en abril del año pasado, funciona bien, gracias a que ellas lograron diferenciarse del resto con un horario muy amplio: abren a las cinco de la mañana y organizan fiestas y vermús musicales con actuaciones en directo. «En Grado hay mucha competencia de bares, así que sabíamos que teníamos que hacer algo diferente si queríamos atraer clientela», afirma Gemma López. A pesar de que su local no está en el corazón del mercado dominical, sí que notan el efecto de la cita comercial en su caja. «Ese día tenemos clientela de fuera y siempre intentamos ofrecer el mejor servicio para que vuelvan», concluye la hostelera. Hasta el momento, lo están consiguiendo.

Hay gente a la que quedarse en el paro le anima a hacer realidad sus sueños. Es el caso de María Jesús Blasón, que abrió en septiembre una tienda de moda infantil con la que de momento va cumpliendo sus objetivos fijados. «Era ahora o nunca», señala la comerciante, a la que trabajar por cuenta propia siempre le rondó la cabeza. «La gente me aconsejó que tuviese mucha paciencia con las ventas porque son tiempos difíciles, y así lo estoy haciendo», apostilla. Blasón reconoce que, a pesar de su optimismo, «en estos tiempos, más que nunca, hay que echarle valor para atreverse a montar tu propio negocio».

Una de las últimas en dar el paso de hacerse autónoma en Grado en 2011 fue Carmen Peláez, que abrió las puertas de su frutería el 23 de noviembre. Peláez no era novata en este sector, ya que durante años estuvo trabajando como dependienta en un negocio similar en Oviedo.

«Está claro que en esta época siempre hay miedo a dar el paso, pero mi marido, que es muy emprendedor, me animó mucho, sobre todo en los inicios, y no me arrepiento de haberlo hecho», explica esta moscona, que ahora tiene el trabajo «a dos pasos de casa». El hecho de poder pasar más tiempo con su familia es «la mejor ventaja de ser tu propio jefe».

Emilio Ramos y su mujer, Soledad Fernández, son otros de los emprendedores de 2011 en Grado. Aunque ellos ya eran comerciantes, han ampliado su negocio con la apertura de un local de moda de hombre en la capital y, además, cogieron el traspaso de una de las tiendas más emblemáticas de novias de la villa.

Esta doble apuesta de momento les está saliendo bien, a pesar de que «nadie daba un duro por nosotros», señala Ramos. «La gente nos pregunta continuamente por la calle que qué tal nos va y que si vendemos», apunta el comerciante. La ubicación privilegiada de sus negocios, en la calle Manuel Pedregal, es una baza a favor para el buen funcionamiento de sus tiendas. «El mercado del domingo es lo más rentable para el comercio de Grado, aunque ese día la gente no entre a comprar, se fijan en los escaparates y después vuelven por semana», concluye.

La crisis aprieta, pero no ahoga a Grado. El espíritu comercial de la villa sigue vivo y anima cada año a nuevos emprendedores a montar su propio negocio. Aunque el «boom» empresarial ha perdido fuerza, trece es una cifra que, aunque de tradición supersticiosa, en el caso de Grado apunta a la buena suerte.

Y Grado sigue sumando

Y Grado sigue sumando

Carmen Peláez

Gemma López

María Jesús Blasón

Y Grado sigue sumando

Y Grado sigue sumando

Y Grado sigue sumando

Y Grado sigue sumando

Omar Cabal

Emilio Ramos

Tracking Pixel Contents