01 de julio de 2012
01.07.2012
Carreño

Marquitos vuelve a La Mata

El jugador que se retiró tras lesionarse el día de la inauguración del campo de fútbol candasín hace el saque de honor en la celebración del cincuentenario

02.05.2012 | 02:00
Veteranos y jóvenes jugadores del Candás, ayer, en la celebración del cincuentenario de La Mata.

Candás,


Braulio FERNÁNDEZ


Cincuenta años después, Marquitos volvió a pisar el césped de La Mata. Era un momento bonito, para hacer el saque de honor del Candás-Tuilla y participar en los actos del cincuentenario del campo de La Mata, pero no podía evitar una mueca de amargura al recordar aquel 8 de abril de 1962, cuando tenía 25 años. «Era el primer partido aquí y para mí fue el primero y el último, porque me rompí el menisco y ya no volví a jugar nunca más». A pesar de todo, Marquitos reconoce que tiene muchos recuerdos «y muy buenos», precisa y celebra la efeméride.


Marquitos, junto a otros héroes del fútbol local, participó ayer, antes de uno de los partidos de la jornada en Tercera, en el acto central del aniversario de La Mata, uno de los pocos campos de la categoría que es propiedad del Principado.


Allí estaban, entre otros, algunos de los que vistieron la elástica del Candás el primer día del campo como el citado Marquitos, Izaguirre, Viesca, Morán e Iriondo.


Otro de los históricos del Candás, ex jugador del Sporting de Gijón como muchos en la capital de Carreño, Luis Manuel Magdaleno, también recuerda con cariño «la otra» experiencia rojiblanca. «En el Candás pasé los mejores años de mi carrera deportiva, con Pepe La Mata -que dio nombre al campo- de presidente y Emilio Menéndez de entrenador», recuerda. «Entre todos se hizo un gran equipo que pudo haber jugado incluso en Segunda División», añade. El valor de haber compartido vestuario y colores con tantos ex jugadores del Sporting lo define bien el candasín Carlos Menéndez Cuervo, cuando señala que «el recuerdo imborrable es haber tenido a tu lado a tantos jugadores de Primera División defendiendo la camiseta del Candás». En su caso fueron quince años de rojiblanco, «desde juvenil y hasta mi muerte futbolística, el día que me casé». Como a él y a tantos otros, el único que los sobrevive, futbolísticamente hablando, es La Mata, que cumple años, acumula recuerdos y permanece.

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