06 de agosto de 2012
06.08.2012

Un Camino de Santiago envenenado

El encargado del albergue de Grado ayuda a una pareja checa a llegar a Galicia después de que una víbora mordiese a la mujer

06.08.2012 | 05:16
Annamarie Némethová y Petr Tulek posan con Domingo Ugarte delante del albergue de San Juan de Villapañada.

San Juan de Villapañada


(Grado), Lorena VALDÉS


Como a Adán y Eva en el Edén, a Annamarie Némethová y Petr Tulek también se les cruzó una víbora en su camino por el Paraíso bíblico. La pareja checa atravesaba el pueblo de Lago (Pola de Allande) en su peregrinaje a Santiago de Compostela cuando una serpiente mordió el pie derecho de la joven que tuvo que ser traslada en helicóptero al Hospital Central de Asturias donde permaneció ingresada una semana. En este tiempo, el azar hizo que se reencontrase con Domingo Ugarte, el moscón que los había recibido y atendido a su paso por el albergue de San Juan de Villapañada (Grado) días atrás, y que este fin de semana llevó en su coche a la joven pareja hasta Galicia para que pudiesen cumplir su deseo de abrazar el Apóstol.


El Camino de Santiago da para contar muchas historias. Solo algunas trascienden, otras se pierden o se cuentan en otras lenguas. Es el caso de Annmarie Németohova, que a sus 22 años comenzó el Camino en Irún (País Vasco) el pasado mes de julio acompañada por su novio tras finalizar el curso en la Universidad en Praga. Todo marchaba según lo previsto hasta que en la etapa que discurre entre Pola de Allande y La Mesa, a la altura del pueblo de Lago, la joven pisó una víbora y ésta le mordió el pie. «Annmarie llevaba de calzado unas sandalias y por eso la víbora le picó con más facilidad», explica Ugarte que hace de intérprete con la tímida joven que apenas habla castellano.


La peregrina fue trasladada ese mismo día en helicóptero al Hospital de Oviedo y allí permaneció ingresada hasta el pasado jueves que recibió el alta médica. «Fui con la furgoneta de trabajo al hospital y me encontré a Petr a la puerta y me contó lo que había pasado e inmediatamente fui a ver a Annamarie a su habitación. Como los vi muy tristes por no poder seguir el Camino les propuse que vinieran conmigo y mi familia en el viaje que íbamos a hacer a Galicia en los próximos días y aceptaron la invitación», relata el moscón.


Aún con el pie hinchado y ayudada por dos muletas, Annemarie Némethova y Petr Tulek llegaron el viernes por la tarde al albergue de San Juan de Villapañada donde pasaron la noche y al día siguiente pusieron rumbo a Galicia con la familia Ugarte. Los jóvenes «muy agradecidos» por la generosidad de Domingo -«un ángel en el camino»- aún no se terminaban de creer que pudiesen llegar finalmente a Santiago de Compostela.


Con ganas de aprovechar al máximo esta segunda oportunidad, la pareja decidió hacer el sábado una parada de un par de días en La Coruña. «Es increíble, a esta chavala no se le pone nada por delante, con muletas y todo y no para de hacer planes», elogia Ugarte, feliz por el desenlace de esta historia.


Para Annamarie y Petr la ruta no ha sido precisamente un camino de rosas, pero la ilusión ha sido en este caso el mejor antídoto para un pisotón envenenado.

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