06 de agosto de 2012
06.08.2012

Aquellos maravillosos años de instituto en Pravia

Los alumnos de la promoción de 1973 celebran su comida anual para ponerse al día de sus vidas y trayectorias

06.08.2012 | 02:00
Participantes en el encuentro de alumnos del Instituto de Pravia, en las instalaciones del centro.

Pravia,


Lorena VALDÉS


«¿Qué habrá sido de...?». Cuantas veces se hace esta pregunta al rememorar las experiencias vividas en la etapa estudiantil con compañeros inseparables con los que sin embargo a causa del paso del tiempo y la distancia se pierde el contacto. Cansada de no tener respuestas, Rosa María Felipe, que actualmente vive en Alicante, decidió hace siete años convocar un encuentro de ex alumnos y profesores de la promoción de 1973 del Instituto de Pravia. Su convocatoria fue todo un éxito y desde entonces el grupo siempre organiza una comida anual para ponerse al día.


La de 2012 tuvo lugar este fin de semana en el restaurante «El Patio de Balbona» y antes del almuerzo el grupo visitó las antiguas instalaciones del instituto praviano para impregnarse del espíritu estudiantil.


«Este curso se cumplen 39 años desde que dejamos el centro una vez terminado COU», explica Pilar Pendás, otra de las promotoras de una iniciativa que en esta ocasión logró reunir a una treintena de ex alumnos y a tres de sus profesores. «Nos acompañan María Pendás, Margarita Busto y Ulpiano Arregui», añade Pendás, una de las pocas ex alumnas que viven en Pravia.


En su recorrido por el instituto, el grupo recuperó el ambiente juvenil de sus mejores años. Entre charla y charla a todos les vinieron a la memoria caras, anécdotas, profesores, exámenes, compañeros ausentes... En definitiva un viaje a la adolescencia para el que siempre es agradable comprar un billete. «Hace mucha ilusión que cada año se sume nueva gente y que te reconozcan», afirmó Rosa María Felipe, impaciente por visitar el interior del centro educativo, que en la actualidad se dedica a otros fines.


El del sábado fue un reencuentro distendido en el que quien y quien menos no pudo evitar suspirar por aquellos maravillosos años en los que la única preocupación era aprobar y pasárselo bien. Algo que cuatro décadas después no se les ha olvidado a juzgar por sus sonrisas.

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