05 de octubre de 2012
05.10.2012
La Nueva España

Un mandato que comenzó con un atentado y acabó con la unión del partido a nivel local

05.10.2012 | 02:00
Un mandato que comenzó con un atentado y acabó con la unión del partido a nivel local

Perlora,


Braulio FERNÁNDEZ


La trayectoria de Víctor Muñoz de la Vega al frente de la junta local del PP de Carreño no ha pasado desapercibida. Nada más convertirse en presidente de la agrupación política, en 2003, vivió uno de los episodios más tristes de la historia democrática de Carreño, cuando la sede local del PP en Candás, situada entonces junto a la escalinata de la iglesia, sufrió un atentado que la redujo a cenizas. Los asaltantes quemaron la sede, como un acto de protesta que se relacionó con la guerra de Irak. Suya fue la labor de reconstrucción de la sede, trasladándose a la calle Braulio Busto. Hasta ese momento, además, su nombre sonó como posible candidato a la Alcaldía.


Pocos años después, en 2006, y tras producirse el cierre de la ciudad de vacaciones de Perlora, Muñoz de la Vega inició una línea política que pretendió la recuperación del complejo turístico, atrayendo la atención de políticos de influencia regional y nacional hacia Perlora, con el propósito de evitar un cierre más prolongado de la residencia. Se va sin ver uno de sus sueños cumplidos.


Ya en 2009, Muñoz de la Vega tuvo que hacer frente a la mayor crisis interna del PP en la última década, cuando un grupo de afiliados, muchos de ellos históricos, se desmarcó del modelo de gestión llevado a cabo en el PP carreñense. El empeño de Muñoz de la Vega por reunir de nuevo todas las sensibilidades del partido culminó un año después, en 2010, cuando con su última reelección como presidente formó una nueva junta local que puso fin a las diputas internas. Una decisión que se reforzó en 2011 con la renovación de la lista electoral del partido.

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