10 de diciembre de 2012
10.12.2012

Perlora, núcleo paleolítico de esplendor pasado

La localidad perlorina, donde se detecta la presencia humana más antigua del concejo, aún trata de recuperarse del cierre del complejo vacacional en 2006

10.12.2012 | 03:08

Con un vistazo a localidad de Perlora, LA NUEVA ESPAÑA inicia hoy una serie semanal con la que pretende relatar, a través de la visión de sus vecinos, el pasado y el presente de las doce parroquias que conforman el concejo de Carreño.

Perlora, Mónica G. SALAS


Más allá de la Ciudad Residencial, hay otra villa quizá desconocida por muchos. Y es que Perlora es núcleo paleolítico y de tesoros. Los restos humanos más antiguos del concejo de Carreño fueron detectados, precisamente, en esta localidad. La Cueva Oscura de Coyanca, actualmente destruida, pertenecía al Paleolítico Superior. Pero son muchos otros los tesoros que alberga esta parroquia. De la época romana destaca el Tesoro de Coyanca, descubierto en el año 1961, y los restos del Turrexón de Yabio, una construcción que fue empleada como fortaleza para defenderse de los invasores. Por su parte, la iglesia de San Salvador, del siglo XVI, tuvo que ser reconstruída en la posguerra. Como curiosidad, en la fachada principal de la iglesia existe una alegoría muy singular. En ella «se representa a Dios, a Jesús, al Espíritu Santo, al mundo y al cosmos», relata José Félix Caballero, presidente de la Asociación de vecinos «Río Espasa» de Perlora. Otra de las joyas arquitectónicas que posee Perlora es «La Casona del Carmen», perteneciente en un principio a la familia Moré y que fue construida en 1948. Actualmente, esta vivienda alberga un hotel.


La tradición pesquera en Perlora se remonta ya al año 1232 con pescadores dedicados a las captura de la ballena. Pero la población no sólo se dedicó al sector pesquero, sino también al campo. «Antes había cerca de 50 ganaderías, sin embargo ahora se puede contar prácticamente con los dedos de la mano», afirma José Félix Caballero. No obstante, tras la Guerra Civil, y como consecuencia del auge del sector industrial en Asturias, la población de Perlora experimentó un importante cambio.


El despegue turístico de la parroquia llegó en los años cincuenta con la creación de la Ciudad Residencial. Gracias a ella, Perlora se convirtió, durante más de cincuenta años, en todo un referente turístico en Asturias. Ello trajo consigo «un importante desarrollo hostelero», recuerda Caballero. Pero ahora sólo queda las ruinas de lo que un día fue una ciudad de ensueño. «El aspecto de dejadez que presenta ahora creo que no ayuda en nada ni a la imagen de Carreño ni a la de Asturias», espeta Moisés Prendes, gerente del hotel «El Carmen» y de «La Casona del Carmen». Desde su cierre en 2006, los hosteleros de la localidad aseguran que nada es como antes.


En el terreno educativo, después de cien años de actividad, las escuelas de la parroquia, situadas en el barrio de La Pedrera, han tenido que cerrar este año sus puertas. «Casi todos los niños ya iban a estudiar a Candás», asegura Caballero. El edificio es ocupado actualmente por el colectivo vecinal.


Con el mar de fondo y el río Espasa recorriendo los valles, Perlora es, tras Logrezana, la parroquia más extensa del concejo, con 10,96 kilómetros cuadrados. Asimismo, se trata de la localidad más poblada, después de Candás, con más de 700 habitantes.

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