26 de junio de 2013
26.06.2013
La Nueva España
Llanera

Una carretera amenaza al tejo de Ables, uno de los pocos que quedaban intactos en Asturias

El naturalista Ignacio Abella denuncia el incumplimiento del plan de la especie

26.06.2013 | 00:00
El centenario tejo de Ables, entre la iglesia y el vial abierto a escasos metros del árbol.

El centenario tejo de Ables peligra si nadie lo remedia. Así lo denuncian varios vecinos y expertos, que advierten de la amenaza que representa para el árbol la excavación un vial que empieza donde terminan sus últimas ramas. El naturalista y escritor Ignacio Abella, especialista en el tejo, ha sido una de las personas que más énfasis han puesto en la denuncia. El tejo de Ables, de 3,4 metros de perímetro de tronco, se alza a escasos metros de la iglesia parroquial, una asociación repetida a lo largo y ancho de Asturias y de otras regiones de España y de Europa, donde se ha venerado tradicionalmente a este árbol. «Era uno de los pocos ejemplares que aún permanecían intactos en toda la región», constataba ayer Abella.


José Antonio Rodríguez, vecino de Ables, se mostró ayer indignado porque tenga más poder una urbanización que la defensa de un árbol de 400 años». «Voy a defender que no acaben con el tejo», afirmó Rodríguez, quien lamentó que «nadie ponga remedio a este atropello».


Ignacio Abella explicó que prácticamente la totalidad del patrimonio de tejos históricos asturianos «se ha visto ya afectada de manera más o menos grave, por obras de restauración o urbanización, principalmente». Pese a los esfuerzos de personas, asociaciones e instituciones por proteger este legado, y «pese a la normativa que debiera protegerlos, hoy constatamos que las agresiones continúan».


Abella explica que el tejo «era el viejo ayuntamiento, donde se reunía el Conceyu para las decisiones del pueblo, y donde se celebraban las reuniones de vecinos, las fiestas, los juicios y los juramentos. Son árboles de un enorme significado cultural y tradicional», destacó el experto, quien valoró que «nada de esto parece ser suficiente frente al urbanismo ciego que sigue destruyendo estos árboles y su entorno».


Abella señaló que existe un Plan de manejo del tejo que prohíbe incluso aparcar vehículos o almacenar materiales en un radio equivalente al doble de la proyección de la copa de estos ejemplares centenarios. «Posiblemente, la apatía y el desinterés de las administraciones consientan y hasta justifiquen este atentado», dijo Ignacio Abella, quien añadió que ya ha denunciado ante el Principado esta obra.

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