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Carreño

La receta electrónica, una misión difícil

El nuevo sistema de adquisición de fármacos es visto con recelo por los mayores y por algunos farmacéuticos

La farmacéutica Irene Jaraiz, ayer, con las hojas de prescripción y de códigos de la receta electrónica. Mónica G. Salas

A Carreño le está costando dejar el papel y adaptarse a la receta electrónica. El novedoso sistema, ya implantado desde el mes de abril en Asturias, comenzó a funcionar el miércoles en todo el concejo, aunque en un clima de cierto escepticismo, sobre todo por parte de los pacientes de mayor edad y de algunos farmacéuticos de la capital, que creen que el mecanismo no está lo suficientemente pulido de cara a beneficiar al cliente en la región. No obstante, ello no quiere decir que la receta electrónica no tenga ninguna ventaja para el paciente, pero sí es verdad que el proceso de adecuación a este sistema en el municipio no está resultando fácil.

El proyecto de receta electrónica consiste, según explican los farmacéuticos, en una única hoja de prescripción que sustituye al tradicional documento en papel y que incluye todos los medicamentos que se recetan al paciente para un período determinado, además de las dosis y de la pauta de administración de los fármacos. De esta forma, "el enfermo crónico ya no tiene que ir todos los meses al médico, sino que puede acudir directamente a la farmacia", destaca, como principal ventaja, Irene Jaraiz, de la farmacia candasina Dolores Beristain. Además, el sistema origina una base de datos para cada paciente, en la que figuran todos sus medicamentos y que favorece, por tanto, al control de su tratamiento. Es decir, "si, por ejemplo, estamos ante fármacos genéricos y el cliente siempre consume una misma marca, gracias a este sistema nosotros podemos proporcionársela y así no se producirían alteraciones", comenta Jaraiz, quien también valora positivamente la mayor interacción entre el médico y el farmacéutico.

Otro de los puntos a favor que tiene la receta electrónica es el concerniente al copago de medicamentos. "A partir de ahora, los enfermos van a pagar lo que les corresponde. En cuanto alcancen el tope, ya no tienen que poner más dinero por todo lo que lleven", explica Eusebio Barros, responsable de una farmacia en la villa marinera.

Aparte de todo ello, no hay que olvidar que, gracias a este mecanismo, los profesionales farmacéuticos también se verán beneficiados en cuanto a volumen de trabajo. "Agiliza más el proceso y el margen de error de dispensación de medicamentos es mínimo", comenta Irene Jaraiz.

Sin embargo, los profesionales también han percibido numerosas desventajas en apenas dos días de funcionamiento de la receta electrónica en Carreño. Entre las principales figuran la mayor dependencia de los sistemas informáticos y el riesgo que corren las personas mayores de perder la hoja de prescripción. "Si falla el sistema, no podemos vender absolutamente nada. Y, por otro lado, si uno extravía la hoja, que en el caso de los mayores puede ser algo frecuente, tiene que volver al médico para que le configure una nueva. Es peor aún si pierden los medicamentos porque entonces tienen que pagarlos todos", argumenta la farmacéutica María Suárez, quien, además, afirma que con este nuevo sistema no se pueden dispensar medicamentos entre diferentes comunidades autónomas.

Por su parte, Eusebio Barros, aunque más favorable a la receta electrónica que otros profesionales del concejo, ve negativo que "de dos a cuatro de la tarde, el programa esté cerrado, ya que es el tiempo que tiene el Sespa para intervenir". Aun así, se muestra optimista: "Esto será sólo los primeros días. Porque yo creo que a la larga resultará ventajoso para todos", apunta.

Entre los clientes hay división de opiniones. Mientras que el público más joven apoya la receta electrónica, los mayores se muestran reacios. "A mí me parece genial. Antes tenía que ir cada quince días a por un ventolín para mi hijo y así ya no", dice Maria Hevia. Josefina García, por contra, cree que la receta electrónica es un "engorro".

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