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José Tartiere Lenegre, un aniversario

La figura del benefactor de Lugones, a los 165 años de su nacimiento

José Tartiere Lenegre.

José Tartiere Lenegre. / Lne

José Antonio Coppen Cronista de Lugones

21 de noviembre de 2013, mañana mismo, se cumple el 165.º aniversario del nacimiento del que fuera benefactor de Lugones y, cómo no, de Asturias José Tartiere Lenegre, primer conde de Santa Bárbara. Aprovechamos esta circunstancia para lamentar el comportamiento con tan insigne figura cuando se inauguró el auditorio de Pola de Siero. Los piquetes de la ignorancia supina se opusieron a incluir en este acto un reconocimiento a José Tartiere. Gracias a su capacidad emprendedora, las arcas municipales se vieron beneficiadas a lo largo de toda la vida.

Después de finalizar, a la edad de 31 años, sus estudios de ingeniero industrial, en Barcelona, número uno de su promoción, inmediatamente después se traslada a Asturias, donde comienza una fulgurante e infatigable actividad emprendedora y gestora. Aquí en Lugones nace y se materializa su primera experiencia industrial de trascendencia, que no dejará de crecer, abriéndose en todas direcciones. Es, en palabras de un cronista del momento, el comienzo de su vida de trabajo, que señala la época de una transformación profunda en la vida regional en el camino de su progreso.

José Tartiere Lenegre, un aniversario

José Tartiere Lenegre, un aniversario

Se inició con la Sociedad Anónima Santa Bárbara, creada en 1880, y un capital de 225.000 pesetas. Y eligen Lugones como escenario del primero de sus objetivos. Se trataba de montar y explotar una fábrica de pólvora con arreglo a su proyecto y planos. Como director gerente de la misma, percibía 5.000 pesetas anuales, además de un 5 por ciento de los beneficios.

A partir de aquí, desde Lugones, teniendo como epicentro de su vida personal y empresarial Santa Bárbara, Tartiere va a ir levantando paso a paso un verdadero imperio, a pesar de los convulsos años del fin de siglo. Y este calificado como genio creador, pasados los años, se convierte en el líder indiscutible de más de medio centenar de entidades, enmarcadas en sectores más diversos: industriales, navieros, mineros, financieras..., que se extendieron algunas fuera de la región. De él se dijeron muchas cosas positivas. Otro cronista de la época se expresó así: Tartiere es Asturias, la Asturias nueva, poblada de fábricas, alumbrada por hornos, erizada de chimeneas".

No sólo fue un excelente empresario José Tartiere, también un hombre que, a lo largo de su dilatada vida, proyectó una reconocida calidad humana que dejó huella, pensando siempre en los demás. Escuelas y viviendas sociales fueron construidas en Lugones por su deseo, y hasta en el deporte, siendo él el primer presidente del Atlético de Lugones, fundado en 1905.

Las palabras escritas a modo de epitafio por el periodista y dramaturgo Joaquín Alonso Bonet reflejan a las claras de qué personaje hablamos, no sólo como empresario: "Nunca fue para sí, y siempre fue para los demás". Como padre de familia ha sido, asimismo, un hombre ejemplar. Casado con Dolores Alas Pumariño, con quien tuvo cuatro hijos, nacidos en Lugones. El matrimonio compuesto por ambos vivió en la finca "Santa Bárbara", ahora también conocida como "La Acebera", y aquí fallecieron ambos.

En un afán de recuperar la irrepetible figura histórica de José Tartiere, en la primavera de 2007, con motivo del 80.º aniversario de su fallecimiento (abril de 1927), se promovió una importante exposición-homenaje en la Casa de la Cultura, así como la publicación de un catálogo, "Tartiere en Lugones. 1880-1927", en el que queda reflejada nítidamente su densa y fecunda obra.

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