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Mujeres de palabra en Candás

Las ocho participantes en el taller de monologuismo que concluye hoy creen que la clave es "tener afición y saber reírse de uno mismo"

Mujeres de palabra en Candás

Mujeres de palabra en Candás

"A las mujeres les va más el tema de la palabra", asegura el actor Carlos Alba, "Cellero", para explicar el hecho de que también este año, y ya van varios, todas las alumnas de su taller de monologuismo sean del género femenino. La actividad, que se enmarca en el Salón de teatro costumbrista de Candás, está patrocinada por LA NUEVA ESPAÑA.

Todo mujeres, y eso que tradicionalmente el monologuismo asturiano fue cosa de hombres. Cellero, que ya lleva diez años dando clases de monologuismo, piensa que "entonces no se enseñaba como ahora, sino que se basaba en el monólogo tradicional".

En el taller hay gente que repite cada año. "Me siento como el profesor de una escuela rural porque tengo alumnas con distintos niveles, algunos muy avanzados", comenta Alba. Muchas han debutado a nivel de aficionado e incluso hay quien hace teatro y quiere probar suerte con el monólogo. Alba explica que la técnica básica del monólogo es la misma que la del teatro, "pero con la diferencia de que aquí tenemos la capacidad de crear historias, con improvisación, sobre todo al principio". Fijan el texto, trabajan el verso y crean personajes que luego tienen vida propia.

Carlos Alba explica que con sus años de experiencia se dio cuenta de que "hay muchas formas de humor y tarde o temprano cada uno tiene el suyo". Cheres Quintín, de Xivares; Maribel Mingote, de Candás; Isabel Caballero, de Gijón; Toya Cuello, de Gijón; Conchi Viqueira, de Ambás (Carreño), y Nati García, de Cardo (Gozón), son seis de las integrantes del taller. Maribel es la única que se estrena este año, pertenece al grupo de "Les Ayalgues de Carreño", al igual que Cheres Quintín, y se animó "para ampliar la experiencia y porque me hablaron muy bien del taller". Toya Cuello lleva 5 años y se interesó por los monólogos después de escuchar uno en Gijón. "Me gustó y me dije que alguna vez debía hacer mis pinitos", comenta la mujer. Algunas ya han debutado como monologuistas y todas aseguran que los requisitos para actuar son "no tener vergüenza, tener afición y reírse de uno mismo".

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