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Los dueños de fincas reclasificadas ven justo pagar el IBI rústico en vez del urbano

"La subida en el recibo de la contribución era brutal", afirman los vecinos afectados, que critican con dureza el Plan de Urbanismo

Laureano González, con su perra "Tosca", en su finca de La Matiella.

Laureano González, con su perra "Tosca", en su finca de La Matiella. M. G. SALAS

Justo y lógico. Así ven los propietarios de fincas reclasificadas sin uso la medida de pagar a partir de ahora el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) de terrenos rústicos en vez del correspondiente a suelos urbanos. La decisión fue aprobada el jueves en el Pleno municipal y afecta a decenas de prados sin uso que habían sido incluidos como zonas urbanas en el nuevo planteamiento del concejo y cuyos dueños debían pagar hasta veinte veces más en el recibo de la contribución. Sin embargo, esa situación ha cambiado, gracias a la aplicación de una sentencia del Tribunal Supremo, del pasado mes de mayo, que ordena que "los suelos reclasificados en un plan de urbanismo sólo pagarán IBI urbano desde el momento que sobre ellos se acuerde un plan de actuación concreto", es decir, un proyecto de edificación.

La medida, que surgió a iniciativa de Izquierda Unida y fue respaldada por PP, Foro, UICA, CAUN y PCPE -el PSOE votó en contra y Compromisu por Carreño se abstuvo-, fue recibida ayer con satisfacción por los vecinos del municipio. Más aún, teniendo en cuenta que calificaban de "abusiva" la subida de la contribución. "Era una burrada. Aplicaban el incremento de forma progresiva durante diez años, pero ¿y qué más da? Hay que pagarlo igual. Y parece que cuando menos podemos es cuando más no suben los impuestos", se queja Laureano González, con finca en La Matiella. Este candasín critica también con dureza el nuevo Plan de Urbanismo de Carreño, que al fin y al cabo es el causante de que el recibo de la contribución haya sumado más cifras este año.

"No tiene sentido. A mí me marcan esta finca ahora como urbana y resulta que si se quiere edificar no se puede porque tengo que reservar nueve metros para el camino y otros tantos a pie de carretera... ¿Con qué me quedo? Con nada. No se puede aplicar suelo urbano a todas las fincas por igual; habrá que ver si cumplen las condiciones necesarias", explica. Las mismas protestas se oyen en Casa Tomás, también en La Matiella, uno de los barrios de Candás por los que se prevé que crezca la villa. "Toman decisiones sobre el plano y no visitan los terrenos. Eso no puede ser. Yo no puedo hacer en mi finca una casa para mis hijos porque el nuevo planteamiento exige la autorización de los dueños de las casas colindantes", asegura Félix Manuel Fernández. En su propiedad tiene dos prados de 2.000 y 600 metros, catalogados como suelo urbano, por los que paga 438 y 167 euros, respectivamente.

Por su parte, Ramón Rodríguez ve positivo el acuerdo al que llegó el Pleno con respecto a la contribución. "¿Cómo voy a pagar yo aquí por IBI urbano si no tenemos todavía los accesos y las carreteras como en cualquier otra zona urbana de Candás? No está acondicionada la zona: no hay aceras, no hay alcantarillado...", comenta. Sin embargo, Manuel Pérez, con fincas próximas al campo de fútbol de La Mata, prefiere informarse antes de valorar la situación. "Hay que enterarse bien y ver cuáles son los requisitos", dice. El Ayuntamiento de Carreño iniciará ahora los expedientes necesarios para hacer extensivos los criterios del pago del IBI rústico a los terrenos beneficiados por la reciente disposición.

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