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Las compras de Navidad animan "un poco" la venta en el mercado de Candás

Los comerciantes califican de "duro y muy largo" el invierno para la feria semanal, que en verano revive con el gasto de los muchos turistas

Mari Ruiz compra unos pendientes en el puesto del ovetense Luis Borgas, ayer, en Candás.

Mari Ruiz compra unos pendientes en el puesto del ovetense Luis Borgas, ayer, en Candás. M. G. SALAS

Poco, pero la Navidad anima algo las ventas en el mercado semanal candasín. Ayer fueron muchos los vecinos que pasearon por la villa con el objetivo de comprar las uvas de la suerte para Nochevieja, un jersey para regalar el día de Reyes o una pulsera para el amigo invisible. Los puestos estuvieron durante toda la mañana más concurridos de lo normal. Eso sí, como de costumbre, muchas miradas, pero no tantas compras. Aun así, los comerciantes agradecen el repunte de ventas, por mínimo que sea, ya que eso les ayuda a sobrellevar mejor un invierno que en Candás, dicen, se hace "duro y muy largo".

"Sí, estos días sí que se vende más. Yo noto que la gente compra más flores y plantas para adornar las mesas. Les gusta cuidar sus casas más de lo normal", explicó el gijonés Juan Antonio San Juan. Pero no todos los comerciantes corren su misma suerte, quizá por el tipo de productos que ofrecen. "Nada, se vende poco más que otros días. Además, los clientes suelen esperar a última hora y por lo normal gastan poco dinero", expresó la avilesina Ana Jiménez, con negocio de ropa de interior.

La bisutería, sin embargo, sí que atrae más al público. "Yo vengo por aquí todos los sábados, siempre suelo comprar algo, pero en esta fechas gasto más", dijo la candasina Mari Ruiz, que acababa de comprar unos pendientes en el puesto del ovetense Luis Borgas. También Pilar Soto pareció estar dispuesta a sacar la cartera para darse un "caprichito" navideño: una sortija. "Suelo comprar bastante", reconoce. Y gracias a esas pequeñas compras, Borgas consigue hacer caja estos días.

"Durante el invierno, las ventas están muy paradas. Prácticamente venimos por conservar el puesto para la temporada estival. Los turistas son los que nos dejan el dinero", comenta Ana Jiménez. Como ella opinan el resto de comerciantes del mercado local. Pasar el invierno en Candás, aguantando frío y otros muchos días también lluvia, no merece la pena. Pero aseguran que no les queda otra que aguantar el chaparrón, ya que éste es su medio de vida. Menos mal que estas fiestas les ayudan a sonreír un poco.

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