28 de enero de 2015
28.01.2015

Los vecinos de Perlora creen que los badenes no evitarán las "carreras"

Dos pasos de peatones de la vieja carretera Gijón-Luanco tienen reductores de velocidad

28.01.2015 | 02:10

Los vecinos de Perlora consideran que los reductores de velocidad colocados por el Principado de Asturias en la vieja carretera entre Gijón y Luanco a su paso por la parroquia no servirán para evitar que se sigan produciendo excesos de velocidad en la recta de La Estaquera, por lo que siguen igual de preocupados.

"Han considerado que donde debían estar esos reductores es en los dos pasos de peatones que hay en Perlora", lamentaba ayer un vecino de la parroquia, para quien se trata de un "grave error", pues es en las rectas entre los pasos donde se producen los excesos de velocidad, precisamente donde se encuentra el mayor número de viviendas a ambos lados de la carretera.

"Han hecho un gasto para conseguir absolutamente nada", sostienen. "Las dos rectas principales de Perlora, en el barrio de La Estaquera, donde los vehículos pasan a toda velocidad, siguen y seguirán sufriendo los excesos de velocidad de motos y coches", lamentan. Y aseguran que "ha bastado un fin de semana para comprobarlo", en referencia a los pasados sábado y domingo, el primero en el que los reductores estaban colocados.

"Si bien muchos vehículos circulan correctamente, respetando los límites, otros cuantos aceleran a tope en cuanto pasan los badenes para deslizarse a toda velocidad hasta el otro resalte, más allá de la gasolinera", añaden. "Entre tanto, el kilómetro conflictivo, donde se encuentra el núcleo de casas con vecinos sigue desprotegido y no hay absolutamente nada que obstaculice a esos energúmenos", se quejan los habitantes.

Por todo ello, muchos vecinos planean continuar con las reclamaciones, "aunque haya que pedir ahora un control de radar o que los vehiculos de la Jefatura Provincial de Tráfico vengan a controlar y sancionar a los que se saltan este límite de velocidad". Y critican que el Principado haya colocado los reductores sin haber hablado con los vecinos, que, "por experiencia", podrían "haberles orientado acerca de la mejor ubicación de los resaltes sobre la carretera". Ahora, después de dos años de espera, su colocación no ha dejado contentos a los residentes.

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