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"La Torre de Celles se puede salvar si se repone la cubierta", dicen los expertos

Tres arquitectos que realizaron un estudio sobre el palacio barroco alertan del rápido deterioro que ha sufrido el inmueble en el último año

Por la izquierda, Jorge Alonso, Marta Rodríguez Bada y Enrique Blanco, ayer, delante de la Torre de Celles.

Por la izquierda, Jorge Alonso, Marta Rodríguez Bada y Enrique Blanco, ayer, delante de la Torre de Celles. F. TORRE

La clave para asegurar la salvación del palacio de la Torre de Celles pasa por la cubierta. Así lo aseguran los arquitectos Jorge Alonso Nicieza, Enrique Blanco Menéndez de la Granda y Marta Rodríguez Bada, autores de un completo estudio sobre la fachada principal de esta joya del barroco asturiano.

Estos tres arquitectos completaron su estudio del palacio hace año y medio, para obtener el título de especialista en Conservación, Restauración y Rehabilitación de Edificios impartido por la Universidad Politécnica de Madrid y por la Universidad de Oviedo. Ayer, cuando retornaron a Celles para reunirse con LA NUEVA ESPAÑA, los tres se quedaron petrificados al observar, in situ, el rápido deterioro que ha sufrido el edificio desde el verano de 2013.

"Cuando realizamos el estudio ya se había hundido una parte de la cubierta de esta crujía sur, pero ahora se está viniendo abajo la estructura. El deterioro ha sido muy rápido", explica Marta Rodríguez Bada. La arquitecta, de hecho, ya había colaborado en otro estudio, realizado por encargo de la Dirección General de Patrimonio, en el año 2009. Y entre ese estudio inicial y el de 2013 ya había percibido un notable incremento de los daños: "En esos años, la escalera monumental que unía el piso bajo con el superior se deterioró muchísimo", sostiene.

Durante su visita de ayer, los tres arquitectos se mostraron especialmente preocupados por el cuerpo central de esa fachada principal: "El escudo da la impresión de que está abombado, y las manchas de humedad a ambos lados son indicativas de que ahí tenemos un problema", afirma Enrique Blanco Menéndez de la Granda, quien insiste en que la fachada principal es el rasgo diferencial del edificio: "Este palacio, con esta portada, podría estar en la plaza Porlier y no desentonaría".

"Si se repone la cubierta se solucionaría mucho, porque no es sólo que acabe con las humedades e impida que pase el agua, sino que la cubierta sirve además para zunchar los muros", explica Jorge Alonso Nicieza.

En este sentido, los arquitectos recuerdan que, tal y como habían detectado en su estudio, el edificio padece algunas grietas por el asiento diferencial en la cimentación. Esto es, que bien por alguna construcción previa o bien por singularidades del terreno, el edificio no asienta igual en todas sus zonas. Algo que, sin el soporte de la cubierta, puede provocar que el edificio colapse.

El arquitecto, no obstante, precisa que esa actuación sólo sería un primer paso: "Reponer la cubierta nos daría unos años, pero lo ideal es una rehabilitación completa", sostiene.

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