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Mortera: "El nido de ametralladora de San Pelayo de Sienra es único en Asturias"

El presidente de la asociación Arama presenta una ruta y una guía de las fortificaciones mosconas de la Guerra Civil

Patricia Álvarez, edil de Cultura, y Artemio Mortera, presidente de Arama, ayer, en la presentación. S. ARIAS

"Ellas explican la Guerra Civil y nosotros por qué estaban allí". Así sintetizó, ayer, el presidente de la Asociación para la Recuperación de la Arquitectura Militar Asturiana 1936/1937 (Arama) la guía y la ruta que recorre las fortificaciones permanentes de campaña de la contienda en el concejo de Grado y que se presentó en la Casa de Cultura de la villa.

El recorrido comienza en Santa María de Grado, aunque puede hacerse a la inversa. Allí se encuentra el primer panel que explica la actuación de la brigada vasca de apoyo a los republicanos. En Llera se detallan las principales acciones que tuvieron lugar en el pasillo del Nalón. Ya en San Pelayo de Sienra, el caminante podrá ver un nido de ametralladora. "Es, quizás, el más representativo por su forma peculiar. Es el único de Grado y hay muy pocos similares en Asturias", afirmó Mortera.

La mayoría de las fortificaciones son obra de los republicanos, que empleaban moldes de madera para hacer los nidos con rapidez. Los únicos vestigios del bando nacional son dos polvorines. Tampoco hay fotografías de los franquistas porque los profesionales estaban sitiados en Oviedo. Por eso han tratado de representar la historia y el devenir de ambos bandos a través de paneles, que también incluyen mapas orientativos.

La ruta sigue a Las Ordaliegas, donde hay un fortín retrasado de la línea del frente, ubicado en el monte Los Pinos, para frenar un posible avance nacional hacia Trubia. En Campamoyada se sitúa otro fortín, donde señalan que los vehículos blindados republicanos que venían de Rusia necesitaban desplazarse por carretera porque eran de ruedas. Un armamento soviético que se empleó en Asturias y, particularmente, en Grado, precisó Mortera.

El trayecto continúa por San Martín de Gurullés, donde hay dos nidos de ametralladora "muy primitivos porque fueron construidos por las noches y bajo fuego enemigo".

En La Tejera hay dos casamatas de artillería y en el pico Cueto, dos nidos y un puesto de tirador. Una posición importante porque controlaba la carretera de La Mata. El último panel está en Riviellas. Los nidos de Las Cruces y La Artosa quedan fuera de la ruta.

La guía, diseñada por el ilustrador moscón Andrés Alonso Moutas, está disponible en papel y también se puede descargar de la Biblioteca Digital Moscona (Bidimos). Un documento que facilita la orientación y amplía la información disponible hasta ahora. También se ha instalado un panel en el parque de Arriba y en los próximos meses la ruta estará guiada por coordenadas GPS en colaboración con el Grupo Montañero Moscón. Asimismo, el Museo Etnográfico y de Historia Local abrirá en los próximos meses una sala dedicada a las fortificaciones con objetos de la época, donados por el Ayuntamiento de Gijón.

La edil de Cultura, Patricia Álvarez, aseguró que han tratado de ser respetuosos con la historia y describió la ruta como "una alternativa cultural y de ocio para conocer la historia de Grado y disfrutar de su paisaje".

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