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La retirada de la lápida franquista de la iglesia divide a los noreñenses

"Trece Rosas" defiende el cumplimiento de la ley de Memoria Histórica y las familias lo ven un sinsentido

La retirada de la lápida franquista de la iglesia parroquial de Santa María de Noreña llevada a cabo el pasado martes por el Ayuntamiento ha dividido la opinión entre quienes apelan a la historia para pedir su conservación -en este caso, lamentar su retirada- y quienes sostienen que hay una ley sobre memoria histórica que se debe cumplir. La lápida, hecha en marmol, recuerda a 34 personas asesinadas y 24 muertas en combate durante la Guerra Civil. Ha sido retirada a los almacenes municipales.

Entre los detractores de la retirada está el presidente de la Hermandad de Defensores de Oviedo, Fermín Alonso, que considera que "eso es historia, y la historia hay que dejarla, porque ahí figura gente que murió sabiendo por qué moría, y tenemos que recordarlos en todas nuestras intenciones".

Alonso lamenta "que sólo se retiren de una parte; no hay derecho, ni que la iglesia nilas autoridades lo permitan; por mucho que quieran, es historia".

Por su parte, la presidenta de la asociación "Trece Rosas", defensora habitual de la memoria histórica, advierte de que "existe una ley de memoria histórica y lo que hay que hacer es cumplirla, como cualquier otra; dice, textualmente que hay que retirar todos los símbolos franquistas". Cree que, "a lo mejor hay algunos que no se pueden quitar porque causarían problemas en estructuras, como ya se ha dado algún caso, pero los que se pueden quitar, naturalmente, tienen que ser retirados, porque las leyes están para cumplirlas; desde nuestra asociación aplaudimos y estamos totalmente de acuerdo con que se quiten estas placas, que recuerdan épocas afortunadamente pasadas"

Uno de los descendientes de los nombrados en la lápida, Tino Fombona, que se mostraba totalmente en contra de que se retirase de su ubicación en el exterior del templo, insistió en la falta de sentido que, a su juicio, supone tomar medidas como ésta.

Si quitan la placa por considerarla un símbolo franquista, "por la misma razón, se les iba a acumular el trabajo; si quitasen todo lo que el franquismo hizo en Noreña tendrían que retirar también el edificio del ayuntamiento, el centro de formación profesional, hoy instituto, y las viviendas sociales del Castrillón", opinó Fombona.

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