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Villaviciosa dedicará el concurso de sidra casera al enólogo fallecido Mundo Collada

El certamen regional, el 16 de octubre, pasará a llevar el nombre del maliayés, que destacó por la defensa y difusión de la bebida y su cultura

Raimundo Collada.

Raimundo Collada. LNE

El concurso de sidra casera de Asturias -Seleición de la Meyor Sidre Casero d'Asturies- se celebrará en Villaviciosa el 16 de octubre y pasará a llamarse Premios Mundo Collada, en reconocimiento al enólogo maliayés, ya fallecido, gran defensor de la sidra y de su cultura. La intención es que este

Flórez argumenta que cuando empezaron a poner en marcha estos certámenes de sidra casera, Collada fue una persona que siempre les ayudó, "desde los comienzos", por lo que "después de más de diez años de éxito", en el caso del concurso de Villaviciosa, "debemos dedicárselo". Entre los méritos de este enólogo, destaca que fue un gran defensor de la sidra y trabajó por el sector.

Pero la Asociación para el Fomento de la Sidra Tradicional de Asturias no quiere que sea una excepción de este año, desea que a partir de esta edición la prueba lleve el nombre de Collada. "Pretendemos que se consolide ese nombre y que se celebre siempre en la Villa", insiste Flórez.

Raimundo Collada García falleció el 8 de enero de 2008, a los 49 años. En aquel verano, la Asociación para el Fomento de la Sidra Tradicional de Asturias ya le realizó un homenaje durante la celebración del concurso. El enólogo también fue concejal del PAS en el Ayuntamiento maliayés entre los años 1995 y 2003. Siempre dio muestras de buen talante político. Además, fue presidente del Ateneo Obrero de Villaviciosa.

Pero si por algo fue conocido fue por su defensa de la sidra y le gustaba innovar. Fue investigador y responsable de elaboración y control de calidad de El Gaitero. Entre sus avances estuvo, en colaboración con el Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), conseguir una nueva sidra fermentada en tanque y con carbónico endógeno. Destacó por defender la necesidad de que el ancestral sector sidrero evolucionase sin que supusiese perder la autenticidad ni su sello tradicional. Apostó por la presencia de técnicos en los llagares y por la aplicación de las nuevas tecnologías en el proceso de elaboración de la sidra.

A Mundo Collada también era habitual verlo en los llagares caseros del concejo, probando la bebida que hacían sus paisanos porque era un amante de la sidra con mayúsculas, recuerdan quienes le conocieron. Por eso es de justicia reconocer su labor con estos Premios Mundo Collada.

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