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JUAN JOSÉ FERREIRA | Responsable de genética vegetal del Serida

"Con la crisis se empezó a ver la faba con vocación comercial"

"Los consumidores no deben traer legumbre de fuera y plantarla, puede incorporar patógenos como los de la patata"

Juan José Ferreira, en los invernaderos del Serida.

Juan José Ferreira, en los invernaderos del Serida. P. M.

Juan José Ferreira es doctor en Biología por la Universidad de Oviedo y especialista en genética de plantas. Participará, como responsable del programa de genética vegetal del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida), en la mesa redonda que la Cofradía Amigos de les Fabes organiza mañana en la Casa de los Hevia, a las 19.00 horas.

- ¿Cuántas nuevas variedades han diseñado en los últimos años?

-Han sido doce variedades, que tienen resistencia genética a enfermedades como la antracnosis y el oídio. Tratamos de desarrollar variedades de faba igual que la que tienen los productores pero que puedan luchar contra esas enfermedades sin productos fitosanitarios. Se consigue un cultivo más saludable y respetuoso con el medio ambiente.

- ¿Cuántas han conservado?

-Tenemos una colección en Villaviciosa con más de 400 entradas recolectadas en todo el norte de España. Las conservamos para preservar parte del patrimonio genético asturiano, como se hace con la catedral de Oviedo, para recuperar el cultivo o para desarrollar variedades mejores. Ha sido noticia reciente que los productores de fresa de Huelva han tenido que pagar diez o doce millones de euros por las plantas, algo que aquí no pasa. Nuestras variedades no son patrimonio de ninguna empresa, sino del Principado y, por tanto, de todos los asturianos. Es necesario que la sociedad entienda que si no hay investigación no hay futuro.

- ¿Qué grado de trasvase hay del conocimiento que generan al campo?

-Nosotros desarrollamos un material que sacamos a concurso público y las empresas especializadas pueden concursar. Hasta ahora sólo lo ha hecho la Cooperativa de Gijón (que comercializa las variedades Maximina y Maruxina) y la utiliza como material de siembra. El traslado es lento, costoso, pero ya están en manos de los agricultores las nuevas variedades.

- ¿Cometen los agricultores errores a la hora de conservar las variedades locales?

-En general son bastante sabios. Las variedades pueden mezclarse mecánicamente, pero no suelen cometer errores. Hay muy poca tasa de cruzamientos. Nosotros somos herederos de los agricultores, pues esta diversidad genética la han mantenido ellos.

- ¿A qué problemas se enfrenta ahora el cultivo de las variedades asturianas de faba?

-Una de nuestras preocupaciones es el cambio climático y cómo afecta al cultivo. La caída de la pluviosidad en los últimos 30 años supera el 15 por ciento, las plantas se estresan y cae la flor; unas variedades son capaces de atenuar esto y otras, no. Estamos investigando cómo mitigar estos efectos con fechas de siembra, con riego o usando diferentes variedades. Además, el cambio climático trae subida de temperaturas, menor pluviosidad y se produce la aparición de enfermedades nuevas o que hasta ahora no tenían mucho efecto.

- ¿Qué opina del protocolo que se está desarrollando con la polilla guatemalteca en varios concejos asturianos?

-Hay que seguir las normas de cuarentena estrictamente porque es extraordinariamente difícil controlar eso; espero que tengamos suerte y que nunca pase en cultivos como la faba. La globalización es lo que está permitiendo el rápido intercambio de materiales de todas partes del mundo y también la incorporación de plagas, como ha ocurrido con la patata. Los investigadores debemos estar con los mejores conocimientos posibles y con las últimas técnicas para solucionar esos problemas si surgen.

- ¿Qué puede hacer el consumidor?

-No traer fabas de afuera y plantarlas aquí. Por ejemplo, en Puerto Rico se comen fabas, pero que no las traigan aquí e incorporen patógenos. Hay responsabilidad política en las inspecciones de aduanas y de los consumidores.

- ¿Cómo evolucionó la faba como producto en los 20 años que lleva en el sector?

-Cambió mucho, sobre todo en estos cinco o seis últimos años. Con la crisis aparecieron productores de mediana edad con vocación empresarial, y eso es muy importante. Hace veinte o treinta años la faba era un complemento y ahora es la renta principal en algunas explotaciones.

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