21 de mayo de 2017
21.05.2017

Los títeres traen la magia a la Pola

"La maleta de la abuela", de la artista gallega Raquel Queizás, entusiasma al público del Festival del Títere y la Palabra, que prosigue hoy

21.05.2017 | 01:16
Raquel Queizás, con Mariquiña, ayer, en pleno espectáculo en la Pola.

Los niños de la Pola ya saben cómo ahuyentar a los trasnos (trasgos, en Asturias). Con su historia, la gallega Raquel Queizás les relató que de pequeña lo había conseguido colocando en una tacita de plata un guisante. Así, el personaje mitológico, que como el asturiano tiene un agujero en su mano izquierda, se entretiene en contar el arbejo una y otra vez y así deja de mojar su sucio trasero en la leche de los más pequeños.

Esta es una de las muchas leyendas que, junto con cuentos, juguetes, memoria e imaginación, guarda en una maleta de cartón que perteneció a su abuela materna, que se llamaba como una diosa celta, Brígida Santamarina. La artista gallega, que conquistó al público con su espectáculo en el parque Alfonso X El Sabio de Pola de Siero, es hija de emigrantes y se crió con su abuela, figura que le ha marcado tanto hasta dejarle este legado artístico.

Entre los objetos que atesora en su maleta se encuentra también su caja de música. Le sirven para "compartir las historias que escuchaba de pequeña a mi abuela al amor de la lumbre. Son leyendas gallegas que se parecen mucho a las que tenéis en Asturias", explicó. Agrega que con su espectáculo, que precisamente se llama "La maleta de la abuela", invita a realizar un viaje a su infancia, en la aldea de Queirugás, en el concello de Verín (Ourense).

Recuerdos de su niñez son aquellos juegos con las panoyas (mazorcas) de maíz que hacían las veces de muñecas. En su espectáculo ha incorporado títeres de tela con forma de panoyas. Una es la niña Mariquiña, que sueña con ir al colegio pero no puede porque es pobre. La otra es su mamá y una tercera, la moura (la xana asturiana). Con su espectáculo recupera el significado de las leyendas tradicionales a la par que reivindica su función perdida, pues cree que "ahora los cuentos están demasiado dulcificados. Antes te enfrentabas a tus miedos a través de sus historias".

Los niños polesos, ayer, estaban encantados escuchando las historias que en su día le contó la abuela de la artista. Fue uno de los espectáculos del Festival del Títere y la Palabra que prosigue hoy en Siero.

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