Los Güevos Pintos ya están listos en la Pola para la fiesta del Martes del Pascua. Los decorados con los dibujos animados o personajes infantiles de moda son los que más triunfan. Así que Ladybug o Pj Masks siguen pitando entre los más pequeños, pero tampoco se olvidan de los de siempre como Pinocho, Caperucita y el lobo, Mickey Mouse, Mafalda, Snoopy o Carlitos. La artesana Verónica García destaca que los que más venden son los huevos infantiles. Los escudos de los equipos de fútbol también tienen mucho éxito, al igual que los motivos asturianos típicos, como la Santina o el puente de Cangas de Onís. Los protagonistas de la mitología asturiana vuelven a ser un tema recurrente, como otros de la cultura popular, como Pinón y Telva.

Entre los diseños más originales de esta artesana polesa están los sidros, a los que no les falta detalle, y las brujitas, que también tienen mucho éxito. La decoración del huevo la acompaña con telas con las que confecciona el traje o el sombrero, diseño que se completa con una pequeña escoba. Pincho y Caperucita Roja, con el lobo, son de la misma línea, pues la decoración no se queda en la mera pintura.

Igualmente, los diseños de las profesiones típicas asturianas tienen mucho éxito entre el público. No faltan el minero, el gaitero, la hilandera, el queseru y la cestera. Verónica García, que forma un buen equipo con su hermano -él dibuja y ella colorea-, reconoce que este año, en el puesto del mercado de los Güevos Pintos, llevarán alguna novedad en cuando al diseño y a la forma, pero de momento son sorpresa.

Verónica García indica que empezaron a trabajar en el diseño de los huevos ya en diciembre, lo que les ha permitido tenerlos todos listos. Asegura que desconoce el número de unidades que llegan a diseñar en su taller. Trabajan con huevos de avestruz, oca y gallina. Los más demandados son los de estas dos últimas. En cuanto a los de pita, buscan los de color blanco que, "a veces, son difíciles de encontrar". El proceso comienza con el lavado del huevo para su posterior vaciado. Hay que quitarles la yema y la clara para quedarse únicamente con el cascarón. Es un momento clave, pues hay que ser cuidadosos a la hora de realizarle un pequeño agujero sin que rompa el huevo. Una vez vacía, se lava bien con agua y vinagre. Se deja secar, explica la artesana. A continuación se decora el huevo y se le da un acabado de barniz.

Verónica García y su hermano comenzaron con el diseño de los huevos hace unos siete años. "Siempre estás pensando a ver si se ocurre algo", para innovar en las creaciones. Los venden a partir de cinco euros y el precio se va encareciendo en función de "la dificultad y el tamaño".

En Güevos Pintos "compran más los de fuera" que los del concejo. "Los de la Pola los compran para regalar". Pero lo que sí está claro es que es una tradición que "no se queda atrás y que está viva", tanto porque cada año surgen "nuevos artesanos, ahora somos más de 20".

Pola de Siero ha comenzado la cuenta atrás para inaugurar el viernes sus fiestas de los Güevos Pintos, con la recreación de la entrega de la Carta Puebla a Siero y la apertura del Mercáu Polesu. Es el anticipo del día gran del festejo, que se celebrará el Martes de Pascua. El momento de la bendición es uno de los más reseñables, al mediodía, en la plaza del Ayuntamiento, al igual que el desfile de por la tarde.