11 de abril de 2018
11.04.2018

Tere Jaime será la Chacinera Mayor en las Fiestas del Picadillo

"Me hace mucha ilusión", agradece la homenajeada, que añora cuando en Noreña "había trabajo, porque ahora no hay nada"

11.04.2018 | 02:02
Tere Jaime, Chacinera Mayor de este año.

"Me hace mucha ilusión. Estoy como los críos cuando estrenan zapatos". Así de agradecida y de contenta se siente Tere Jaime Comino, la Chacinera Mayor en esta edición de las Fiestas del Picadillo y del Sabadiego, que se celebrarán en Noreña del 21 al 23 de este mes. Esta chacinera, que trabajó 50 años en el sector, recibirá el renocimiento de la Orden del Sabadiego en el acto del pregón por representar a "la mujer trabajadora" de la Villa Condal.

Esta malagueña de nacimiento se asentó con su familia en Noreña siendo una niña de 8 años, cuando su padre entró a trabajar en la construcción del túnel de La Florida del ferrocarril de Langreo, pasando después a Ensidesa. Es la sexta de siete hermanos y conoce bien el oficio de chacinera. A los 15 años empezó a trabajar en la fábrica cárnica de El Hórreo, después pasó a El Chilu y se jubiló con 65 años en Delclós. "Mi madre quería que fuera a coser, pero yo no. Así que cuando le dije que de lunes empezaba a trabajar en la fábrica, quedó de piedra", recuerda la Chacinera Mayor. "Entonces había trabajo por todos los sitios, la pena es que ha cambiado y ahora no hay nada", lamenta.

Tere Jaime conoce bien el trabajo de chacinera, pues a lo largo de su trayectoria profesional ha desempeñado distintos puestos en el sector. Pasó de descargar mercancía de los camiones a desarrollar otras labores. Cuando se jubiló era atadora de chorizos y morcillas. "Ahora es una obra de arte, porque ya lo hacen las máquinas, pero lo artesanal es muy diferente y se nota". Reconoce que muchas mujeres fueron empleadas como chacineras y añora la época próspera en el que las cárnicas eran el gran motor económico de Noreña. Por eso aplaude el monumento que se instalará en mayo en honor y reconocimiento a la chacinería local.

La homenajeada, a pesar de tener sus orígenes en el Sur, se siente una vecina más de Noreña. Aquí se casó y tuvo un hijo. En la Villa Condal sigue viviendo. Son muy buenos recuerdos los que guarda y también de su infancia, pues fue donde se crió. Así que está encantada con que sus vecinos le devuelvan tanto cariño.

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