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Ferreira: "Los avances genéticos en los cultivos ayudarán en el control de plagas"

El biólogo del Serida agradece los fondos para investigar la judía, el tomate y el brócoli, que permitirán "contratar personal en una época de recortes"

Los biólogos Juan José Ferreira y Ana Campa, ayer, en las instalaciones del Serida de Villaviciosa.

Los biólogos Juan José Ferreira y Ana Campa, ayer, en las instalaciones del Serida de Villaviciosa. CRISTINA CORTE

Si la investigación fuera una liga de fútbol podría decirse que los técnicos del grupo de Genética Vegetal del Servicio Regional de Investigación y Desarrollo Agroalimentario (Serida) juegan en la Champions League. Y es que el equipo que coordina el biólogo Juan José Ferreira participará durante los próximos cuatro años en un proyecto internacional financiado con seis millones de euros por la Unión Europea, a través del Programa H2020.

La iniciativa busca mejorar la competitividad del cultivo ecológico de la judía verde, el tomate y el brócoli, tres especies tomadas como representantes de las principales familias usadas en cultivos hortícolas. El proyecto, titulado "Mejora genética para una producción orgánica hortícola resiliente, eficiente y sostenible", está coordinado desde la Universidad de Catania (Italia) y en él participan 19 equipos de 9 países europeos, apoyados por otros dos asiáticos.

En concreto, las tareas del Serida se centrarán en la multiplicación y caracterización de la judía utilizando las últimas técnicas de secuenciación del ADN, según explicó Ferreira. "La novedad es que se da un enfoque multidisciplinar y se usan tecnologías avanzadas", dijo. "A nosotros nos tocan 320.000 euros que nos permitirán contratar personal en una época marcada por los recortes en investigación", dijo. Y es que el equipo de Genética Vegetal está compuesto sólo por otra investigadora, la bióloga Ana Campa, una becaria contratada por un periodo de un año, un técnico de laboratorio, dos asistentes de campo y tres operarios. No obstante, el departamento de tecnología de los alimentos les echará una mano en el proyecto.

En una primera etapa, en las instalaciones que el Serida tiene en Villaviciosa se cultivarán algo más de 300 especies de judías que serán distribuidas a finales de 2018 entre el resto de equipos participantes. La siguiente fase consistirá en ensayar sobre el terreno, con productores locales, para ver cuáles son las que mejor se adaptan al clima de la región. Una decena de ellas serán seleccionadas para estudiar su base genética y así averiguar por qué son más resistentes a enfermedades y sequías. "Lo interesante es que trabajamos en colaboración con el Consejo de la Producción Agraria Ecológica del Principado de Asturias (COPAE) para que los agricultores tengan acceso directo a los avances, que ayudarán al control de plagas", contó Ferreira.

"Hay que tener en cuenta que la Unión Europea cada vez restringe más el uso de fungicidas para compatibilizar la producción con la salud humana y el respeto por el medio ambiente", dijo. La previsión de los investigadores es la de dar charlas y folletos para que los agricultores locales tengan acceso a las mejoras.

Los miembros del grupo de Genética Vegetal constatan un repunte en la producción ecológica y se muestran convencidos de que esta "es una pata más, aunque no la única, para ayudar a fijar población en la zona rural". Desde el Serida apuntan a que un buen manejo del suelo es además fundamental para luchar contra el cambio climático, ya que las especies ecológicas ayudan a fijar CO2.

Fuera del proyecto de caracterización de la judía, el grupo trabaja con otros cultivos como el avellano o el arándano. De este último controlan unas 110 variedades, y el reto está en encontrar una que permita una producción tardía (para finales de octubre, cuando los precios en el mercado son más competitivos) pero de calidad. El grupo de genética tiene a su disposición en Villaviciosa cuatro invernaderos de 800 metros cuadrados y una hectárea y media de parcela al aire libre, además de un laboratorio y un banco de semillas.

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