01 de junio de 2018
01.06.2018

Fallece el hijo adoptivo de grado Antonio Pavón Palomo, un "andaluz moscón"

Vecinos y amigos lloran la pérdida de una "figura clave" en la vida cultural de la villa: "Se ha ido un hombre bueno" ligado a numerosos colectivos

01.06.2018 | 01:40
Antonio Pavón.

Grado pierde a su andaluz más moscón. Antonio Pavón Palomo, "Toni", hijo adoptivo del concejo, falleció ayer en su casa a los 78 años tras haber padecido una enfermedad en los dos últimos años y medio que le apartó de la vida social que tanto amaba en su querida villa moscona, a la que llegó siendo apenas un niño desde Antequera (Málaga) y donde pronto se convirtió en un ilustre del municipio por su intensa actividad asociativa. El Ayuntamiento de Grado ha decretado dos días de luto oficial.

"Un antequerano injerto en asturiano". Así se definía Pavón, con el orgullo de sentirse moscón hasta la médula. Tanto amó el concejo que siempre estuvo ligado a diversos colectivos. Era el carné número uno del Club Deportivo Mosconia, fue fundador de la asociación cultural "Valentín Andrés", de la de minusválidos "Prámaro" y de la asociación de comerciantes de Grado; también presidió la Hermandad de Santiago y Santa Ana y se involucró con pasión y altruismo en cada actividad de la villa moscona. Actividades por las que también fue premiado con el "Efebo de Antequera" en el Día de Andalucía.

"Siendo objetivo, Grado pierde una figura clave del movimiento asociativo del concejo y su vida social, estaba metido en todo y era una fuente inagotable de historias y anécdotas. Se empapó de mosconismo desde que vino de Antequera, era un digno y merecido hijo adoptivo de Grado y siempre ejercía de ello", destacó el cronista oficial, Gustavo Fernández, quien era muy amigo de Pavón. "Se dejaba querer, lo daba todo, en el tanatorio me acordaba de que era un paisano que llevaba globos en el bolso para darlos a los niños; siempre tenía una palabra o un verso para todo el mundo, es una pérdida irremplazable", añadió.

Todo moscón le conocía y apreciaba por su carácter afable y colaborador. Pese a que se quedó ciego hace décadas a causa de una retinosis pigmentaria, su alma podía ver y captaba al instante a todo aquel que le daba conversación. Con un sólo "hola" ya sabía a quien tenía enfrente y para todos tenía buenas palabras e incluso poemas, que recitaba de cerca, con voz suave y ese acento medio andaluz medio asturiano tan peculiar.

Por eso ayer fueron infinitas las condolencias y mensajes de recuerdo. El presidente de la asociación "Valentín Andrés", Eduardo Blanco, le recordó con el tango "Adiós Nonino": "Se ha ido un hombre bueno y hoy la asociación está de luto, nuestro querido presidente honorífico ha emprendido otro camino". También el Club Deportivo Mosconia rindió homenaje a su socio número uno: "Con su fallecimiento nuestra villa pierde a uno de sus vecinos más ilustres".

El funeral es hoy a las cinco de la tarde en la iglesia de San Pedro, donde los moscones arroparán a la familia: deja mujer, Regina Granda, dos hijas, Patricia y Beatriz, los nietos Lucía y Hugo, y los yernos Manolo González y Jesús Bernardo, entre otros familiares, muy queridos y apreciados en la villa.

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