13 de noviembre de 2018
13.11.2018

Una clase entre setas en Pañeda

Los alumnos de cuarto de Primaria del colegio de Noreña visitan la exposición micológica de la localidad sierense

13.11.2018 | 01:08

La exposición de setas de Pañeda rebosaba ayer ilusión y juventud. Sesenta niños, estudiantes de cuarto de Primaria del colegio Condal de Noreña, observaban con curiosidad la gran variedad de ejemplares de la muestra. "Siempre los llevamos a visitas para que conozcan la riqueza cultural de la zona, y en este caso nos sirve como un complemento ideal a los contenidos que les enseñamos en Ciencias Naturales", señala María Bande, profesora de los pequeños.

Nada más entrar, los estudiantes comenzaron a señalar las setas que más les llamaban la atención, comentando la jugada con los compañeros. Sin embargo, Antonio Sánchez, encargado de impartir la charla captó rápidamente su atención explicándoles los diversos grupos del reino Fungi.

"Yo lo que quiero saber es si las típicas, las rojas y blancas que salen en los dibujos, son peligrosas o no", dice Inés Moro, una de las pequeñas, originaria de Noreña pero cuyos abuelos viven en Pañeda. "Nunca había venido a ver la exposición, me parece muy interesante y peculiar", sentencia la joven.

Entre los alumnos, Montes no era la única con raíces en el pueblo. "Vivo aquí y me hace muchísima ilusión que vengan mis compañeros. Me apetecía mucho que conocieran el pueblo, no solo por las setas, también por el paisaje, que es espectacular", cuenta Noelia Domínguez.

No es de extrañar, que con la tradición de la localidad, esta joven sea aficionada al mundillo de las setas. "Suelo comerlas y conozco más o menos cuáles son buenas y cuáles no. Las recojo habitualmente, sobre todo en el jardín de mi casa", destaca Domínguez.

Acompañados de cuatro docentes del centro, durante algo más de una hora pudieron conocer la enorme variedad de la muestra, que este año alcanzaba las 390 especies. Entre ellas algunas cuya ingesta puede resultar mortal y que eran las que más interés despertaban en los pequeños visitantes.

Al terminar la charla, muchos volvieron a recorrer las mesas para ojear las setas que les habían quedado pendientes. De esta forma, los niños y niñas de la escuela pudieron pasar una mañana "muy entretenida" y, sobre todo, "acercarse a la zona rural y valorar lo que tienen", tal como recalca María Bande.

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