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A La Cardosa le falta la fibra

El polígono de Grado, con gran atractivo por sus precios asequibles y sus buenas comunicaciones, no acaba de despegar al carecer de una buena conexión a internet: "Es fundamental, es como si no hubiera accesos"

Rufino Díaz, en La Cardosa.

Rufino Díaz, en La Cardosa.

El polígono industrial de La Cardosa (Grado) crece, pero no acaba de funcionar a pleno rendimiento. Su puesta en marcha en plena crisis económica afectó al proyecto que pretendía ser un revulviso para el tejido empresarial del concejo. Ahora se están construyendo varias naves, si bien el centro de iniciativas empresariales (CIE) acaba de llenarse por completo, hay cuatro empresas y nueve locales libres. Un tímido repunte de la actividad en la zona industrial de Grado que, a juicio de las compañías instaladas, lo tiene todo para crecer por ser asequible en precios, su ubicación cerca de los principales núcleos urbanos y buenas comunicaciones, con acceso a la autovía Oviedo-La Espina y cerca del aeropuerto de Asturias, pero que necesita, de manera apremiante, la instalación de fibra óptica.

"Es fundamental, ninguna empresa con base tecnológica o sin ella, se va a asentar aquí si no hay buena conexión a internet, ahora mismo es como hacer un polígono sin entradas", estima Jaime López, de Geonalón, ubicada en el CIE desde 2016. Es, precisamente, la misma cuestión que plantea Rufino Díaz, quien abrió en agosto pasado una nave industrial en el polígono para su ferrería. "Cumple con todo, tiene buena ubicación y está cerca del centro de la región ,pero falta una buena conexión a internet para contactar con los clientes o recibir un plano, por ejemplo", destaca.

Y es una cuestión que saben en el Ayuntamiento. El portavoz de comunicación del equipo de gobierno de IU, Plácido Rodríguez, señala que están estudiando la implantación de la fibra óptica en La Cardosa que, en la actualidad, llega sólo hasta la calle Jove y Valdés, en el entorno de la estación de tren: "Es una cuestión de las compañías pero haremos todo lo posible para facilitar su instalación", detalla.

También avanza que estudian la posibilidad de adquirir unas parcelas en el polígono para habilitarlas con un alquiler municipal como nave-nido, una especie de puente antes de que las empresas puedan comprar un solar y edificar.

La evolución del polígono preocupa. "No es la progresión que deseábamos pero partiendo de una crisis, un problema global, Grado no iba a ser diferente, pero en los últimos tiempos el balance es positivo porque se ve que el polígono va arrancando", asegura Rodríguez, quien detalla que es complicado para el Ayuntamiento generar medidas que favorezcan su desarrollo, como crear infraestructuras o impulsar ayudas.

Y así las cosas, en el polígono, hay construidas ocho naves con actividad del total de 38 parcelas, de las cuáles, ocho, están libres para la compra a través de la Sociedad de Gestión y Promoción de Suelo (Sogepsa), a un precio de 60 euros el metro cuadrado. "Compré la parcela cuando se proyectó el polígono a 80 euros el metro cuadrado y ahora está casi a la mitad", detalla Díaz, quien construyó su nave una vez pasados los peores tiempos de la crisis económica, para lo que contó con una ayuda de los fondos europeos "Leader".

"Necesitaba más espacio porque en La Mata ya se quedaba pequeño, ahora tenemos más comodidad para trabajar y con la nueva grúa uno solo puede hacer el trabajo que hacíamos antes varios y quedábamos reventados", comenta el ferrero, la quinta generación de su familia dedicada al sector. La buena ubicación del polígono fue lo que más le animó a invertir. Al igual que la joven empresa Geonalón, asentada en el CIE. "Es el lugar con mejores condiciones que encontramos en la zona centro, las oficinas están muy bien, son baratas y hay aparcamiento, además está muy bien situado con buenas comunicaciones", destaca Tomás Román, uno de los fundadores de la consultoría.

Y es que para una empresa de nueva creación como la suya, formada por geógrafos y una arquitecta, acceder a un local comercial y pagar los gastos corrientes supone "más del doble del coste que tenemos ahora", detalla Román. En el CIE hay en la actualidad cuatro locales ocupados por empresas y nueve libres con un alquiler de 4 euros el metro cuadrado, con servicio de sala de reuniones, cocina y aseos. "Empresas que estuvieron en el CIE se marcharon y se instalaron fuera y, si no todas, la mayoría se quedaron en el municipio, lo que deja claro que sirve de puente para las empresas", estima el concejal.

Además de la fibra óptica que mejore la conexión a internet y permita la instalación de compañías de base tecnológica, los empresarios que ya están en La Cardosa creen que lo fundamental para el éxito del entramado industrial es que se llene. "Aquí estás más visible y se supone que rodeado de naves con actividad, es lo que hace falta, que se llene para generar movimiento porque tengo clientela de hace muchos años pero tendría más porque no es lo mismo un polígono vacío que lleno".

Unas sinergías que también destaca la consultoría del territorio pues la presencia de muchas empresas generaría más contactos y nuevos conocimientos. "Y se podrían organizar eventos entre las empresas del concejo y otras de fuera para que la gente se conozca y puedan establecer puntos en común", añade Román.

Y a La Cardosa sólo le falta éso, llenarse y mejorar su conexión a internet, lo que podría llevar a recibir empresas tecnológicas, en auge en los últimos tiempos. Sin olvidar los planes del Ayuntamiento, que pretende recalificar las vegas del concejo para ponerlas en valor a través de cultivos agrarios profesionalizados, ligados al espacio industrial moscón como una especie de polígono agrario.

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