13 de agosto de 2019
13.08.2019
La columna del lector

Agravio comparativo por ser de pueblo

13.08.2019 | 00:50

El pasado día 1 de agosto saltó la noticia de la anulación, por parte del Tribunal Superior de Justicia de Asturias, de la sanción de 9.300 euros impuesta a Jairo Suárez por matar un suido con una hoz. Por una parte, yo digo: si estos hechos hubiesen ocurrido en la calle Uría de Oviedo o en la calle Corrida de Gijón, ¿la Consejería habría impuesto una sanción igual a quien hubiese abatido el animal o lo habría calificado de un acto heroico? Seguro que el calificativo sería de heroico, pero, como los hechos ocurrieron en una pequeña pedanía de Muñó, han sido calificados como de caza furtiva y, por lo tanto, como delito.

Vamos a ser un poco coherentes: si los niños que estuviesen en peligro fueran los hijos o nietos de quien o quienes impusieron esa sanción, ¿también habrían expedientado a este chico? Claro que no, señores, pero como son los hijos de otros, no importa, y menos aún cuando los niños son de pueblo. Por otra parte, ¿habrían tenido ellos el valor de enfrentarse al suido con una hoz, aunque fuesen sus propios hijos, o se les habría aflojado en exceso algún esfínter? Ahí lo dejo. Hay que tener en cuenta, además, que en la zona rural no tenemos al policía al lado como en una ciudad; por lo tanto, tenemos que resolver la situación con lo que podemos, y por hacer lo que estimamos correcto nos convertimos automáticamente en delincuentes rurales.

Contestando al artículo del periódico LA NUEVA ESPAÑA del día 5 de agosto, en relación con estos hechos, en el que decían que a los animales salvajes hay que dejarlos huir, solo tiene una parte de verdad y, explico: un animal herido es muy difícil que huya, lógicamente estando herido no tiene esa posibilidad; por otro lado, si invadimos la distancia de seguridad que el animal considere insuficiente, no ataca, sea el animal que sea.

Por tanto, tengo que dar las gracias a Jairo por defender a esto niños, pero también, como alcalde de barrio, pido y exijo a la Consejería que pida perdón públicamente por lo sucedido, no solamente a Jairo, sino también a los niños y a sus padres, y no salga echando balones fuera. Para ir concluyendo, pueden ustedes revisar las hemerotecas del 3 de agosto de 2018, de Avilés; y 14 de enero y 21 de marzo de 2019, en Gijón. En todos estos artículos aparecen los jabalíes como protagonistas, ¿y cómo han acabado todos ellos? Abatidos a tiros por la Policía, hay que decir que todos ellos en actitud muy agresiva. La pregunta que lanzo: ¿Habría entonces que expedientar y sancionar con 9.300 euros a los agentes que prestaron el servicio en cumplimiento del deber de velar por la seguridad de la población? La respuesta creo que está clara: han actuado correctamente, es una plaga y como tal hay que controlarla de alguna manera. Hechos como estos van a ser cada vez más frecuentes.

Solo me quedan por decir dos cosas. Esos 9.300 euros, y alguno más, en lugar de sancionar a un vecino por cumplir con su deber, debería la Consejería de invertirlos en dar agua a los vecinos de las pedanías de los Ablanos y el Monte, que está sin agua. Sí, señores lectores, como les digo, en el siglo XXI y sin agua corriente en las casas. Eso sí es un delito, pero como es la zona rural no pasa nada. Los animales son de la Consejería para sancionar y cobrar las licencias de caza, pero cuando hay que pagar siniestros a vehículos o a propiedades no tienen dueño, no saben de quién son.

Cuando la zona rural se muere por la mañana, la ciudad va al duelo por la tarde, así que dejen de darnos por donde van de retorno las viandas y, si no quieren darnos recursos, por lo menos que no nos pongan palos en las ruedas. Tengo que dar las gracias al TSJ por la sentencia que considero que fue la acertada y, sin duda, creo que va a sentar jurisprudencia.

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