Nadie quiso irse ayer de Candás sin una foto con el venerado Cristo, la imagen quizás más representativa de la capital carreñense, que lució su imagen más marinera y ofreció escenarios de postal para todo el que quiso inmortalizarlos.

Y lo hizo bien temprano ya, con la tradicional Alborada, a las siete de la mañana, cuando aún la noche no había dejado paso al día. La noreñense Virginia Gil Torrijos cumplió su promesa y ejerció de Poetisa al Alba vestida de sardinera en el puerto junto a la estatua de "La Marinera" y en homenaje a las históricas mujeres candasinas. Como ella acudió ataviada la alcaldesa, Amelia Fernández, que acompañó -entre otras autoridades- a la candasina Melania Álvarez, Consejera de Derechos Sociales y que días antes se encargó de pregonar la fiesta. Fueron muchos los vecinos que presenciaron las sentidas palabras de la poetisa de este año, mientras las lanchas surcaban las tranquilas aguas del Cantábrico cerca de la costa candasina.

Candás se desperezó poco a poco y sus gentes salieron orgullosas a las calles a lo largo de la mañana para celebra el día grande de las fiestas del Cristo.

El Padre Ángel, presidente de "Misioneros de la Paz", se encargó este año de oficiar una multitudinaria misa con otros sacerdotes, entre ellos, el párroco de San Félix, José Manuel García. Lució el sol y hubo una agradable temperatura para la procesión, también multitudinaria, con niños y mayores vestidos de marineros y, por supuesto, con el móvil en mano para no irse de Candás con una foto, un selfie, con los que, un año más, dar cuenta de la fidelidad al Cristo.