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Música que se pone por las nubes

El alto coste del fagot, uno de los instrumentos más caros, disuade a los aficionados, explican los expertos en Nava

Tiago Almeida

Tiago Almeida

La principal razón que lleva a muchos músicos a descartar el fagot es su precio. Es demasiado caro. Hay que disponer mínimo de unos 6.000 euros para poder comprar uno y a veces, cuando es un niño el que se quiere iniciar, la inversión es demasiado alta.

Pero, ¿por qué cuesta tanto un fagot? El fagotista, profesor y luthier Tiago Almeida, que es el único en Portugal que se dedica a su reparación y que ayer mostró en el congreso celebrado en Nava algunos de sus modelos, lo explica: porque están realizados de forma artesanal con madera de arce y plata, para el complicado mecanismo que lleva. "Todos están hechos a mano y son diferentes uno de otro", destaca. Es uno de los instrumentos más caros y su precio, en el caso de adultos, oscila entre los 6.000 y 30.000 euros, aunque hay modelos que superan esta cifra. Su elaboración lleva unos tres meses.

César Luna se dio cuenta de que en el mercado no había fagots de un precio intermedio, pues pasaban de los hechos en China, cuyo precio ronda los 1.500 y 1.800 euros, pero de dudosa calidad, a los de gama alta, a partir de los 6.000. Así que apostó por importar instrumentos de gama media. Ha viajado de Valencia a Nava para mostrar algunos de ellos, que cuestan alrededor de unos 3.000 y 3.500 euros. En estos casos, se sustituye la plata del mecanismo, del que destaca su complicada tecnología, por aleaciones de metal. Ofertan un novedoso fagot de aleación de resina, en lugar de madera de arce que tarda en secar 10 años, que no requiere mantenimiento y sufre menor depreciación con el tiempo.

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