02 de diciembre de 2019
02.12.2019

El trastero de la Pola

Vendedores profesionales y aficionados llenan la plaza cubierta en el mercado del trueque: "Vendimos muchísimo"

02.12.2019 | 01:01
Sergio Granda muestra botes antiguos de Cola-Cao.

Atesoran anticuallas heredadas o adquiridas en otros mercados. Los participantes en el IX Mercado del trueque y segunda mano de la Pola disfrutaron este fin de semana del mejor de los escaparates para dar salida a reliquias históricas y otros objetos. Los hubo que vaciaron el trastero, como es el caso de Elena Díaz Martínez, de La Pola. Esta joven contaba en su stand con vinilos, casetes, DVDs y discos de música que heredó de su abuelo, ya fallecido. Entre todo, había una colección importante de vinilos de música asturiana, zarzuela y pop español. "Vamos a intentar darles salida en el mercado", comentaba Díaz Martínez.

Las ventas salieron a pedir de boca en la gran parte de los stands. El gentío estuvo presente los dos días de mercado en la pista cubierta. No era para menos. Había mucho que ver, y que comprar. Sergio Granda, de La Figarona (Siero) se dedica profesionalmente a la compra-venta de novedades. En su caso, despachaba porcelanas antiguas y otros elementos de decoración de los años 60 y 70. "Vendimos muchísimo", comentaba ayer. Entre los objetos de su stand había una botella de noche de plata tallada a mano, cristal de murano de los años 60, una cámara de fotos Verlisa de la década de los 80 y los míticos botes de Cola-Cao que había en la mayoría de casas hace más de tres décadas.

También a nivel profesional acudió a la feria Daniel Cabal, quien tiene una tienda de antigüedades en Lugones. Su stand fue uno de los más concurridos. No era para menos. Allí se podía contemplar ropa militar de la Guerra Civil, el traje completo del 43 de los nacionales, el casco del ejército español M-2, los cuadros que daba el dictador Francisco Franco cuando había bajas humanas, así como un casco de un tanque ruso de 1957 provisto de infrarrojos. El lugonense destacó que "la feria está saliendo muy bien. Exagerado. Este año nos dejaron un espacio muy bueno. Ayer (por el sábado) vendimos muchísimo. Estamos encantados". El surtido de productos puestos a la venta se despacharon a precios para todos los bolsillos, desde un euro hasta cientos de ellos. Otros objetos a la venta en el mercado de la Pola fueron una guitarra egipcia, un juego infantil de estrategia de los años 80 con cartas donde aparecen nazis reales, billetes españoles antiguos, cartillas de racionamiento completas, colecciones de cerillas, máquinas de videojuegos antiguas y álbumes de cromos de coleccionista. En otros stands había desde muebles hasta ropa pasando por otros elementos de decoración.

El único pero, el horario. Daniel Cabal espera que en próximas ediciones amplíen el mercado. "Ayer (por el sábado) tuvieron que sacar a la gente a las ocho y media de la tarde porque esto cerraba a las ocho. Quizá lo mejor sería abrir una hora antes y cerrar una hora después".

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