08 de marzo de 2020
08.03.2020

El cebo como salvavidas en la ría

Mariscadores de Villaviciosa recuerdan las mejores temporadas, en las que sacaban almejas y navajas por doquier

08.03.2020 | 00:40
Andrés Pérez Cuétara y José Manuel Estrada Gancedo, en la orilla de la ría de Villaviciosa.

Un paraíso venido a menos. Este es el sentir de los mariscadores de la ría de Villaviciosa que vieron mermada su actividad tras el cierre hace una década del marisqueo. La ría, según comentan José Manuel Estrada Gancedo y Andrés Pérez Cuétara, suponía a principios de siglo un extra en los ingresos de muchos ribereños y un pequeño sueldo para los jóvenes de Villaviciosa. "Iban sobre todo las mujeres, que complementaban el trabajo de la casa con ir a mariscar a la ría", rememora Estrada Gancedo.

Pérez Cuétara, por su parte, recuerda que ya su abuelo mariscaba allí, un oficio que él heredó y del que se jubiló hace unos años debido al cierre del marisqueo. "Empecé en la ría a los 15 años y estuve 47 años trabajando. Primero, cogiendo cebo y luego, a partir del año 2000, cuando empezó el Plan de Explotación, ya más profesionalizado. Sin embargo, me tuve que jubilar antes de los 65 años porque últimamente la ría ya no daba apenas dinero para pagar la Seguridad Social", lamenta.

La ría de Villaviciosa, en su mejor época, daba variedad de moluscos. Almejas, navajas, berberechos, mejillones... Y hasta "ostiones", una especie de ostra, pero más alargada, que apareció en la ría maliayesa a raíz de que se habilitara un vivero de almejas y ostras junto a la capilla de El Requexu. "Se llenó la ría de esa especie porque trajeron sacos de ella y, al desovar, entraban en la ría", comenta Estrada Gancedo. Este tipo de ostras, alargadas y de gran tamaño, apenas se sacan al mercado, ya que "tienen el 'chichón' (parte comestible) muy grande y para comerlas hay que hacerlas en tortillas, no crudas", concreta Estrada Gancedo.

La ría de Villaviciosa era punto de encuentro de pandillas de jóvenes que en verano buscaban un trabajo entretenido con el que matar las horas a la par que conseguían dinero para sus gastos personales. Eran los años sesenta y setenta, cuando cualquier persona podía mariscar sin contar con permiso ni licencia.

Cuando el marisqueo en la ría villaviciosina se profesionalizó, abrían la veda de las navajas, por ejemplo, el 1 de julio y había un cupo de 48 docenas por persona. Alguno llegaba al tope en poco tiempo debido a la riqueza de la ría maliayesa. Una realidad que, por ahora, no va a volver, ya que el proyecto planteado por el Principado para intentar revertir la situación y que se abra la ría al marisqueo se limita únicamente a las almejas, que son el producto del que más rédito pueden sacar los mariscadores.

Actualmente, los mariscadores que siguen trabajando en la ría se dedican a coger cebo, el único salvavidas para su economía doméstica, que se vio mermada en los últimos años debido al cierre de la actividad relacionada con el marisqueo. Sin embargo, en este sentido también tienen competencia. Y es que el tipo de cebo que recogen de la ría tiene una corta fecha de caducidad y debe competir con otros provenientes de Corea que duran mucho más tiempo. Esto precisamente hace Estrada Gancedo, representante de los mariscadores de la ría villaviciosina que espera que el proyecto auspiciado desde el Principado dé sus frutos y se pueda entrar a coger almejas dentro de un año.

Ambos mariscadores -uno en activo y otro ya jubilado- consideran que la contaminación de la fauna de la ría está asociada a las industrias de la zona. Por ello, esperan que desde las administraciones realicen más controles de las aguas residuales que llegan al cauce para intentar frenar la polución y así volver a disfrutar todos de un paraíso natural.

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