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Erik, en la piel de los demás

Un niño de Peñaullán de 5 años sale a los aplausos de las ocho con un disfraz cada día, algunos en homenaje a los luchadores contra el virus

Erik, en la piel de los demás

Erik, en la piel de los demás

Cada día, la alegría inunda Peñaullán (Pravia) a las ocho de la tarde. Y en estos tiempos de confinamiento hace mucha falta. El pequeño Erik González Domínguez, de 5 años, despliega toda su creatividad y entusiasmo en los aplausos a los sanitarios con los disfraces que prepara para homenajear a

"Empezamos a salir a aplaudir y tenemos el tejadillo del porche debajo de la ventana por la que salimos. Un día nos preguntó si podía disfrazarse, que qué nos parecía que se disfrazase de las personas que están luchando contra el coronavirus y, claro, le dijimos que sí", explica Mónica Domínguez Caliero, madre del pequeño Erik, de quien dice es "muy pequeño, pero muy adulto". Él está encantado. Y así comenzaron a crear los trajes para vestirse de las profesiones que más relevancia tienen en el momento, como son los trabajadores de comercios y supermercados, a los que dedicó una de sus transformaciones más exitosas. Como lo fue también la jornada dedicada a los transportistas, con maqueta de tráiler bajo el brazo.

"Vamos haciendo con cartón lo que podemos, acabaremos sacando la madera del techo", bromea su madre sobre los materiales con los que preparan los objetos que acompañan los disfraces de Erik. También ha homenajeado con sus vestimentas a las cientos de modistas que en esta cuarentena sanitaria están dedicadas a la producción de mascarillas.

Y lo mejor de todo es que Erik lo vive con muchísima ilusión, ganas y una alegría desbordante que contagia a sus padres y también a los vecinos, que esperan cada día la salida del pequeño con su disfraz. Incluso ha recibido la felicitación de su maestra del colegio público Santa Eulalia de Mérida. "Se puso súper contento y dice que cuando vuelva al cole, cuando pase el coronavirus, va a seguir disfrazándose; eso ya lo veremos", dice Domínguez entre risas.

Además de los deberes y jugar, Erik tiene una gran dedicación diaria que hace con mucho gusto. Así van pasando los días hasta que todo acabe y pueda, por fin, abrazar a su hermano mayor, de 19 años, que vive en Avilés. "Es lo que más le tiene preocupado, cuándo le va a poder ver".

Las imágenes y vídeos de Erik han cruzado el charco. Y en Mar de Plata (Argentina) se ha viralizado. Su padre, Juan Rafael González Casella, es natural de la ciudad y allí tiene a su familia, a la que envía cada nuevo disfraz del pequeño. Y sus actuaciones enfundado en las profesiones que combaten el COVID-19 ya saltan de móvil en móvil en el país suramericano. "Está encantado", concluye su madre. Erik se pone en la piel de la lucha contra el coronavirus.

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