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Crisis en la ganadería con la caída de las ventas al exterior del mercado de Siero

Los precios de los terneros han bajado más de cien euros y los ganaderos se dicen "ahogados" por la situación: "Perdemos dinero"

Un ganadero observa sus terneros, en el mercado de ganado de Pola de Siero.

Un ganadero observa sus terneros, en el mercado de ganado de Pola de Siero. A. I.

Ni el sector primario se libra de las consecuencias de la pandemia. Los ganaderos y tratantes de Siero están atravesando una grave crisis debido a la bajada de precios causada, a juicio de los profesionales, "por el descenso en las ventas al exterior, al no venir tantos operadores de otras

El descenso en los precios del ganado venía notándose desde el pasado año. Sin embargo, el margen se ha ido agrandando hasta un punto que empieza a ahogar a los ganaderos y tratantes que acuden al mercado de la Pola.

Gabino Molleda, que tiene su granja en la misma parroquia, es uno de los que sufre esta circunstancia. A sus 57 años, después de una vida dedicándose al sector, ve como "todo va muy mal". Explica que "cada vez vienen menos compradores de Cantabria, Galicia o el País Vasco". Entiende que eso es lo que ha hecho que el precio haya caído en picado: "El consumo ni se acerca al que había, en parte porque bajó la exportación y también porque no se vende tanto en restaurantes, la gente sale menos".

En el vecino concejo de Noreña, Ovidio González, de 35 años, ve como "los terneros no generan el dinero para pagar lo que comen". Mantiene su ganadería como puede y espera que las cosas vayan mejorando, pero también recalca que "cada mes están cerrando explotaciones".

González hace especial hincapié en el parón que vive la exportación de la ternera asturiana. "Antes sacábamos mucho para Grecia y para los países árabes. Ahora no están cogiendo, porque bajo el consumo y porque algunos no los quieren al tener menos rendimiento cárnico que los que compran en otros sitios", concluye. Los tratantes no son ajenos a los problemas del sector. Luis González, de La Fresneda, coincide con lo expuesto por los ganaderos de la Pola y Noreña. "La cosa está muy complicada porque el consumo bajó mucho", resume.

Como consecuencia, "hay poca demanda de los cebaderos, que no compran casi o lo hacen muy barato". De esta manera, González apunta que el precio ha podido bajar "más de cien euros por cada ternero".

El hecho de que bajen los animales para carne, provoca un efecto dominó que también disminuye la rentabilidad de las vacas de vida. "Nadie quiere criar más terneros, entonces las vacas que se utilizan para este fin también están menos demandadas", lamenta el tratante de La Fresneda, que no es especialmente de cara a los próximos meses: "No apreciamos solución".

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