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El retrato más antiguo de Noreña

La Villa Condal de hace 270 años como la describe el catastro del Marqués de la Ensenada

El retrato más antiguo de Noreña

El retrato más antiguo de Noreña

De y para Carlos.

A mitad del siglo XVIII, en una España agrícola y pobre, con el pueblo llano sometido a todo tipo de impuestos y con un poder imperial en claro retroceso, el rey Fernando VI quiso unificar los tributos para incrementar su recaudación. Para ello, el Marqués de la Ensenada encargó la realización de un catastro con el objetivo de conocer las propiedades y las rentas de la población española.

Doscientos setenta años después las respuestas del alcalde mayor, del cura párroco, de los representantes elegidos por los diferentes gremios y de los escribanos que dieron fe al cuestionario completado en Noreña, en la sala del hospital de los Santos Mártires y en presencia del delegado regio, constituye la foto fija más antigua conocida de la sociedad noreñense. Primera pregunta del cuestionario: "¿Cómo se llama la población?". "Villa y Condado de Noreña inclusa en el concexo de Siero pero independiente en todos sus términos concexiles".

Lo que a continuación se construye es una recreación, mezcla de ficción y realidad, pero fiel a los datos de aquella Noreña. Un relato hilvanado con el retrato que permite vislumbrar el catastro. Con el estilo de la época bien podría comenzar así: Noreña. 18 e noviembre del año del Señor de 1751. El subdelegado de la única y real contribución Ignacio Totosaus y Nabot llega al Hospital de peregrinos para la reunión acordada.

"¡Maldita lluvia! que no cesa desde hace días y cala hasta los huesos. Estoy en el concejo más pequeño. Bastarían dos horas caminando para completar su legua larga de circunferencia. Como bien dicen está rodeado por Siero, como si estuviese sitiado, sólo tres puentes (dos de madera y uno de piedra en La Mata, cerca de La Portilla) permiten cruzar el límite que defiende el río".

Desde la ventana de la casa habitación del Ayuntamiento observa que la mayoría de los vecinos viven en casas de planta baja. Sus moradores comparten cocina, dormitorio, establo y orinales. Ve algún hórreo en la distancia. Hay alguna casa solariega, de dos plantas con cocina, bodega y cuadra en la planta de abajo. Arriba están los dormitorios y el corredor. Casas con escudo en el barrio de Sorribas y en el Truébano. Lugares de habitación de familias hidalgas, los Argüelles, Bernaldo de Quirós, Ribera, Hevia, Omaña, Llanes, Santa Cruz, a las que habrá que exigir tributos.

Asfixiados por Siero sin tierras para la labranza y la ganadería, los noreñenses no renuncian a su identidad. Arriendan tierras para su ganado en el concejo vecino, pero sobretodo desempeñan trabajos artesanales que les permiten sobrevivir. Tres tahonas de moler roble facilitan el material para el curtido y a su alrededor trabajan en oficios que, aunque no están bien reconocidos por la nobleza, les permiten comerciar con sus productos en los mercados cercanos incluido el de la Pola.

Ya de regreso a Oviedo en su carruaje piensa que Noreña es realmente un pueblo curioso, todo gira en torno a la Iglesia. Pagan religiosamente el diezmo a su conde, el obispo de Oviedo, que les libra de pagar otro impuesto (la alcábala), lo que origina constantes protestas de sus vecinos. El dinero para el común procede del impuesto de millones sobre el vino traído de León. Lo dedican a pagar al cura párroco, al predicador de la Cuaresma y a las luminarias de las festividades religiosas del Corpus y Nuestra Señora del Rosario. Apenas les quedan recursos para el mantenimiento de los puentes sobre el río, para arreglar las quiebras de los caminos y para pagar al "reloxero" de la Torre. Son devotos y comerciantes, pasan la vida rezando y haciendo calzado

Fernando Moro (maestro de zapatería tanto en obra prima como en la gruesa de "viexo" y curtir) se une con sus contertulios después de la reunión: "En el Ayuntamiento uno a uno hemos contestado las preguntas sobre nuestro gremio. ¿Cuántos éramos? ¿Cuántas horas trabajábamos en el oficio y cuantas en otras labores? ¿Cuántos reales de vellón recibíamos por ello? Tenéis que saber que se lo llevaron todo anotado, hasta los mercados de granos y comestibles en viernes y domingos.

Nos hemos quejado de que estas tierras, en régimen de barbecho, dan lo justo para forraje y para comer: pan de boroña, fabes, verdures y castañes, con la ayuda de los frutos de temporada: manzanes, peres, nueces, figos y uves. Contabilizamos 24 colmenas.

La mayoría del ganado está en Siero y pagamos el ciento por ello. La sidra de los pumares es escasa y las tabernas venden sidra desde diciembre hasta Semana Santa.

Insistimos que en el hospital a los peregrinos se les ofrece leña, luz, cama y sal, y que allí mismo un maestro de gramática y latinidad enseña a los niños a leer y aritmética. Lástima que muchos días no acudan por tener que ayudar en las labores de casa".

Al salir, Fernando se volvió hacia los parroquianos y recordó que mañana habría sextaferia para reparar el puente de madera de Agüeria, afectado por la crecida del río.

Juan, 12 años, y Sara, 10 años. Se encuentran en la calle en busca de agua de manantial. Juan: "Me gustaría ver el mar. Cualquier día me subiré a un carro que vaya al mercado de Gijón para conocerlo. ¿Estará muy lejos? Será mejor que vuelva a casa para ayudar con les vaques". Sara: "Quiero aprender a leer y conocer los números. Seguiré yendo a lavar al río con mi madre, pero, como mis hermanos, quiero ir con el maestro de la capilla del Hospital para poder leer".

Vago retrato de una Noreña irreconocible en la que ya existían rincones como Pumarín, la Peral, Nozalera, La Figarona, Les Viñes, El Rebollín, La Reguera, La Mata o La Portilla, y en la que, desde entonces, trece generaciones de noreñenses han dejado sus genes, sus preocupaciones y también sus sueños y alegrías.

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