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Tomates cien por cien naturales en Grado

Óscar Fernández recibe la felicitación del Copae por el resultado del análisis de su producción: cero contenido en químicos

Óscar Fernández, ayer, en la vega de Castañeo (Grado), con sus tomates ecológicos. | S. Arias

Óscar Fernández, ayer, en la vega de Castañeo (Grado), con sus tomates ecológicos. | S. Arias

Sin pesticidas, fungicidas ni insecticidas. Así crecen los tomates del moscón Óscar Fernández en la vega de Castañeo (Grado), cuyas plantas alcanzaron más de tres metros de altura en la última temporada y dieron una producción óptima. Ni tan siquiera tienen cobre, permitido por el Consejo de la Producción Agraria

La tomatera de Fernández recogió la enhorabuena de los organismos encargados de auditar la producción, el Copae y el Registro General de la Producción Agrícola, que este año, a través de la consejería de Medio Rural, realizó un ensayo con los tomates mediante un análisis sobre los niveles de fitosanitarios, que arrojó los datos que certifican cero contenido en productos químicos.

Lo único que hace Fernández es rotar los cultivos, un aspecto primordial de la agricultura ecológica. Yponer humus de lombriz de La Mata, “porque lo tengo al lado, el dueño es mi amigo y es el mejor que hay en el mercado”, dice. También emplea fósiles de algas, con alto contenido en sílice que evita la aparición de hongos o las ortigas, ricas en nitrógeno, aceite de Nym o jabón potásico, entre otros. Y todo, según el ciclo lunar.

Semillas

Los tomates que produce son de las semillas que saca cada año desde hace ocho, cuando comenzó con la variedad rosa de Barbastro. Ha sido un trabajo laborioso y a largo plazo hasta conseguir los ejemplares que cada domingo vende en el mercado tradicional de la villa moscona. Pero han merecido la pena. Los clientes están encantados y cada vez valoran más que los productos que consumen estén libres de fitosanitarios. Y, según los análisis, sus tomates son cien por cien naturales.

El trabajo para mantener el adecuado equilibro del terreno es fundamental para el buen crecimiento de los tomates, que el pasado verano doblaban las cañas de la planta por la altura y el peso. Y cree que para producir en ecológico es necesario un cambio interior de mentalidad. “Cambia la forma de trabajar, no puedes cultivar en ecológico y sulfatar el bardón, tampoco romper la cadena, por ejemplo los pájaros, los caracoles o las babosas van a entrar, pero si el suelo está sano, la planta sale adelante”, detalla.

Prueba de ello son las espinacas que crecen en esta temporada, sólo con agua, o los brócolis de un kilo de peso, apostilla Fernández, soldador de profesión que se inició en la agricultura ecológica hace nueve años. Empezó con fabas y lechugas (blancas y negras), con las semillas del abuelo de su mujer, Marina Solís: “Son semillas autóctonas que tienen más de 50 años y son las que mejor funcionan”.

De momento compagina el trabajo de soldador con el de agricultor en su huerta ecológica de la vega de Castañeo, lo que más disfruta “porque ante la globalización y la economía de mercado, ésta es la única guerrilla que me queda”.

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