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El vermú de la Pola se muda a casa

Restaurantes y bares admiten el éxito de los servicios a domicilio, “balón de oxígeno” para unos y “fidelización” para otros

Manuel Cano, a la izquierda, recibiendo un pedido a domicilio. | R. A. I.

Manuel Cano, a la izquierda, recibiendo un pedido a domicilio. | R. A. I.

Los fines de semana de vermú en la plaza de Les Campes, seguidas habitualmente de una copiosa comida en algún restaurante de la Pola, están de momento secuestrados por la pandemia. Sin embargo, el gusto de los polesos por disfrutar las jornadas festivas no se pierde, trasladándose, con toda precaución,

Los fines de semana de vermú en la plaza de Les Campes, seguidas habitualmente de una copiosa comida en algún restaurante de la Pola, están de momento secuestrados por la pandemia. Sin embargo, el gusto de los polesos por disfrutar las jornadas festivas no se pierde, trasladándose, con toda precaución, a los domicilios. Triunfan envíos tan originales como las cajas de vermú, y también cosas más tradicionales como las comidas a domicilio. Para los hosteleros, supone en algunos casos “un balón de oxígeno”, mientras otros lo entienden más como “una forma de fidelizar clientela”.

El éxito en estos tiempos ha pillado de sorpresa a Berto Díaz, del Patio de Butacas, una coctelería de la plaza de Les Campes: “Estamos desbordados”, indica. Tras iniciar su servicio de envío de compuestas de vermú a domicilio, les han llegado 90 pedidos para el fin de semana.

“Lo habíamos pensado ya en el anterior confinamiento. Sabíamos que podría volver a repetirse una situación así y, aunque se ha ido retrasando, hemos acabado por ponerlo en marcha”, relata. Eso sí, asegura que este sistema no supone en sí mismo un negocio. “Eso no existe sin el local, sino tendríamos una nave en un polígono en vez de una coctelería en esta plaza de Les Campes”, explica.

La idea es “fidelizar al cliente, dado que estamos en un sector pujante y con mucha competencia”. Tanto que les obliga a agudizar el ingenio. En sus cajas, que reparten ellos mismos, no solo se incluyen los cuatro tipos de vermú, aperitivos los posavasos y los adornos. También unas instrucciones sobre cómo servirlo e incluso “un código para escanear que activa en la aplicación del móvil la lista de música que solemos utilizar para acompañar la sesión del mediodía en el bar”.

Doscientas hamburguesas

Acabada la música y las espirituosas, llega el momento de llenar el gaznate y algunos restaurantes polesos sirven más comida para los domicilios de la que llegaban a sacar en el propio local. Lo cuenta Borja Alcázar, del restaurante Abrelatas. Él está enviando a las casas de los polesos “entre 150 y 200 hamburguesas cada fin de semana”. Las cifras son buenas y suponen “un gran balón de oxígeno para el negocio”, pero el rendimiento no es el mismo que cuando estaban abiertos: “Al final se sirven muchas hamburguesas, pero del resto de la carta ha disminuido”, cuenta el reconocido cocinero de la capital sierense.

Sus repartos loshace a través de un servicio que está teniendo muy buena aceptación, “Llévatelo Siero”, una empresa que funciona a nivel local “y nos da mucha vida”.

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