Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

El misterio de los regalos para las estatuas de Noreña

Las esculturas aparecen cada año, tras la noche de Reyes, “tuneadas” con prendas y con presentes anónimos al pie de sus peanas

Tino Fombona, ayer, señalando la estatua de Pedro Alonso, con una capa y los regalos a sus pies, en Noreña. | A. I.

Tino Fombona, ayer, señalando la estatua de Pedro Alonso, con una capa y los regalos a sus pies, en Noreña. | A. I.

Cada año por estas fechas, desde hace varios, cuando el reloj marca las siete y media de la mañana, Curro Fernández se levanta nervioso. Sale de casa y ve como las estatuas de Noreña –la del indiano Pedro Alonso, la de la chacinera y la del gochu– están disfrazadas y tienen regalos a sus pies. Pero nadie sabe quién es el responsable de estas acciones. Muchos han intentado aguantar despiertos para ver si logran sorprenderlo, pero no lo han conseguido, dejándolo todo a las teorías y especulaciones que circulan por la Villa Condal.

Este año, como en los últimos, Fernández despertó pronto y salió a hacer sus fotografías de las estatuas. “Estaba inquieto por los regalos y rápidamente fui a dar una vuelta”, cuenta el hombre, que se cuenta entre los que se han aguantado el sueño en busca de resolver el misterio. “Un año estuve tomando algo delante toda la noche, pero me debí despistar y no aprecié como llegaban los regalos”, dice.

También hay intriga acerca del contenido de los regalos. Posiblemente este año, con lo que ha llovido, señala, al indiano “le hayan dejado un paraguas grande, tipo sombrilla, para tapar a toda la familia”. Para el gochu apuesta por “un chubasquerín”, que le cubra un poco su desnudez. Finalmente, para la chacinera, entiende que serán “unas madreñas que le sirvan en la matanza”.

La del fotógrafo madrugador no es la única teoría que afloraba en la jornada de ayer. La vicealcaldesa, Ana González, aún emocionada por la visita de los Reyes Magos a los mayores, niños y usuarios de residencias de la Villa Condal del martes, comentaba los que cree que son los orígenes de la tradición: “Me suena que algún vecino observó que tenían la costumbre de decorar las estatuas en un pueblo de Castilla. Desde entonces, esta gente se encarga de vestir a las tres figuras y escribir la carta a los Reyes Magos en su nombre”, plantea.

La vicealcaldesa desea, no obstante, que lo que este año hayan dejado los Magos a todo el mundo sea “salud y empleo”. A la espera de que alguien sea capaz de confirmar en el futuro quien se ocupa de dejar cada año tan misteriosos presentes, lo que quedaba ayer en la Villa Condal era la alegría de los más pequeños con sus juguetes de los Reyes Magos.

Junto a la estatua de Pedro Alonso, una niña celebraba los regalos que le habían traído, ante la fija mirada de su padre. Al lado, el cantante Tino Fombona, “la voz de tergal”, sonreía bajo la mascarilla. Frente a la chacinera también se detenía una familia. “Mira, le pusieron regalos y corona”, comentaban entre bromas, antes de tomarse una foto.

Una felicidad que se viene extendiendo desde que Sus Majestades llegaran presencialmente a la localidad en la mañana del martes. visitando primero a los usuarios de las residencias de ancianos, siempre desde la distancia segura y, posteriormente, por sorpresa, a los pacientes del centro de personas con discapacidad de Adepas.

Por la tarde les vieron los niños, que pronto se metieron en la cama. Al amanecer, los pequeños tenían sus regalos, de procedencia conocida. También los tenía la figura que recuerda al indiano Pedro Alonso, pero, en este caso, quién se los trae sigue siendo un gran misterio por resolver.

Compartir el artículo

stats