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La cosecha de kiwi cayó en Asturias un 30% el año pasado, pero aportó frutos de gran calidad

El frío de los últimos días augura una buena recolección este año: “Es un estímulo, favorece la producción”, resaltan los recolectores

Recolección de kiwi en la vega de Repolles (Pravia) en noviembre. | S. Arias

Recolección de kiwi en la vega de Repolles (Pravia) en noviembre. | S. Arias

La cosecha de kiwi del pasado otoño en Pravia y Salas aportó 1.500 toneladas del fruto al total recogido en Asturias, estimado en torno a 2.500 toneladas. Son los datos que maneja la asociación de kiwicultores de Asturias de la que forman parte las principales plantaciones de ambos concejos, que suponen el

“Este frío es bueno, porque la planta está descansando hasta marzo, cuando empieza a brotar, y le da un potencial importante con vistas a este año, es un estímulo para la madera que favorece que salga más fruta”, explica Rafael Olivo, presidente del colectivo de profesionales, con socios en Pravia, Salas y Castrillón. El efecto del tiempo en la agricultura es determinante y se ha notado en la cosecha del 2020. El invierno cálido del año pasado, sumado a otras variaciones que advierten por el cambio climático, provocó la merma.

“Es muy importante hacer hincapié en que estamos viendo que las plantaciones de interior, que antes no eran óptimas, están teniendo unas condiciones de producción muy buenas en la actualidad”, indica Olivo. En ese sentido, destaca que, por contra, los cultivos más cercanos a la costa, hasta ahora los más comunes, se han visto perjudicados en 2020 con menos de producción en algunos casos. Con todo, la campaña ha sido buena, más baja que un año normal pero con un aumento del tamaño de la fruta y muy buena calidad de sabor.

Unos kiwis excelentes que se premian en el mercado, con un precio de entre 20 y 30 céntimos más de euro por kilo que la media nacional. “Es una fruta muy bien aceptada y sobresale por su buen tamaño”, detalla Olivo. Además, las plantaciones de la comarca han mejorado su capacidad productiva, con un incremento notable del rendimiento por hectárea en los últimos 10 años, pasando de 20 toneladas por hectárea a una media de 30 e incluso 40 en algunos casos.

La buena marcha del sector del kiwi en la zona ánima a realizar nuevas inversiones para ampliar los terrenos en producción. En ese sentido, Olivo anuncia que ya está en marcha una plantación en La Bárcena (Salas) de siete hectáreas y otra en Cornellana con seis más. Unos aumentos de los cultivos que también se suman a los que están en marcha en Pravia, con seis y cinco hectáreas.

La buena marcha de las plantaciones y el auge de la demanda mueven las inversiones agrarias de la comarca. El empujón final ha sido que la Confederación Hidrográfica del Cantábrico (CHC) inicia este mes un estudio del comportamiento del río, que servirá para proteger los terrenos de los efectos de las riadas, que afectan a las plantaciones de kiwi.

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