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Letra joven para palabras mayores

Alumnos de Lugones se cartean con residentes en geriátricos, en el marco de un proyecto para paliar situaciones de soledad

Por la izquierda, Alba Orizaola, Jorge Cristóbal, Begoña Alonso (de pie), Betisam Halovini y María José Orozco, en una de las aulas del colegio público Santa Bárbara.

Por la izquierda, Alba Orizaola, Jorge Cristóbal, Begoña Alonso (de pie), Betisam Halovini y María José Orozco, en una de las aulas del colegio público Santa Bárbara.

“Queremos contarles nuestra vida en el cole porque seguro que les divierte”. Lo dice Enol Oca, alumno de sexto curso de Primaria del colegio público Santa Bárbara, de Lugones, para explicar de qué trata la iniciativa “No lo llames soledad”, un proyecto en el que participa junto a otros compañeros. Propuesto por el Ayuntamiento de Siero, consiste en que el alumnado mantenga correspondencia con las personas mayores que viven solas o están en residencias de ancianos.

“No dudamos en implicarnos en este proyecto intergeneracional que resulta muy positivo para ambas partes”, subraya la profesora Elena García. Maite Testa, otra de las docentes, añade: “Nos permite desarrollar valores muy importantes para nuestro alumnado, lo que la convierte en una experiencia muy enriquecedora”.

Se trata de una iniciativa con un enorme valor en sí misma, pero que además forma parte del programa educativo del centro. Los maestros explican que la correspondencia a los mayores ya está integrada en el trabajo curricular que desarrollan. “En nuestro caso, por ejemplo, escribieron un poema y se trabajó la rima con mucho interés y buenos resultados”, comenta la docente Natalia Egocheaga, destacando “la sensibilidad de todo el alumnado ante esta actividad”.

Álex Collantes, junto a las hermanas Adriana y Valeria Fernández. | A. I.

Los escolares tomaron la iniciativa en diciembre enviándoles tarjetas de Navidad con los mejores deseos para el nuevo año a los mayores y ahora esperan la carta de respuesta de los destinatarios con la esperanza de que la correspondencia continúe. “Nos pareció una idea muy buena porque nadie debería sentirse solo y menos en tiempos de coronavirus”, comenta Aroa Sánchez, de 10 años, que cursa quinto curso de Primaria.

“Repartir felicidad”

“Recibir ánimos siempre es bueno y nosotros queremos enviarles muchos”, añade esta alumna, a la que le gustaría que sus misivas tuvieran respuesta y, por su parte, también seguir enviando más cartas. Algo parecido opina su compañero de aula, Alberto Suárez, quien considera que “contarles lo que hacemos en el colegio puede motivarles mucho”. A este escolar también le encantaría contar con contestación para poder saber “lo que sintieron cuando les llegó la postal” procedente del centro.

“La idea es repartir felicidad en la medida de lo posible”, resume Alba Orizaola, que cursa sexto de Primaria, opinión que también comparte su compañero de aula, Jorge Custodio, que cree que “esto es nuestro granito de arena para que estas personas se sientan más acompañadas”.

Por su parte, al escolar Alex Collantes le parece muy positivo “que se mantenga la comunicación por carta durante todo el curso” y a las hermanas Adriana y Valeria Fernández les parece que las misivas “pueden ayudar mucho a quienes se sienten solos”. La posibilidad de mantener la correspondencia en los próximos meses está sobre la mesa, según comenta el director del centro, Pablo Sánchez, orgulloso de los jóvenes participantes.

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