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Tres mil kilómetros de amistad entre la Pola y Santiago

El colectivo de Siero, Noreña y Sariego que recorre las distintas rutas jacobeas edita un libro que compila sus experiencias en la última década

Ricardo Junquera, junto a Antonio Pedrosa, en la Pola.| A. I.

Ricardo Junquera, junto a Antonio Pedrosa, en la Pola.| A. I.

Hace diez años les dio por echar a andar en dirección a Santiago de Compostela, partiendo desde Unquera (Cantabria). De aquel primer recorrido del Camino Primitivo, en el que participaron unas ochenta personas, nació un hábito, el que ha servido para forjar una gran amistad entre las ya más de cien personas que participan últimamente en los trayectos que realiza este grupo. Desde aquella primera experiencia hasta hoy han cubierto 3.000 kilómetros y escrito un libro, que rebosa bonitas fotografías sobre su trayectoria, recuerdos muy valiosos, según explican Antonio Pedrosa y Ricardo Junquera, dos de los pioneros de “Amigos del Camino de Santiago de Siero, Noreña y Sariego”, nombre que recibe el colectivo.

No son todavía las once de la mañana cuando llega Pedrosa, cubano que luchó en Sierra Maestra junto a Fidel Castro antes de acabar viviendo en Asturias hace ya muchos años. Acude también al lugar Junquera, secretario del colectivo, libro en mano. “Me gusta porque salgo en la primera foto”, bromea el caribeño señalando una imagen en la que aparece fumando un habano en Unquera.

El grupo de Amigos del Camino, en el puerto del Palo. | A. I.

Allí comenzó todo. “Fue cosa de Juan Manuel Rodríguez, que tuvo la idea de la asociación y que nos planteáramos ser peregrinos”, cuenta Junquera, mientras Pedrosa asiente. Juntos han recorrido cinco caminos completos hasta Santiago: el Primitivo desde Unquera, el de la Costa, el Francés desde Burgos, el del Norte y el Portugués de la Costa. A estos hay que sumar otros trazados, como dos peregrinaciones a San Salvador, el camino Lebaniego y tres peregrinaciones a Covadonga, dos desde Oviedo y otra desde Gijón.

Con tanto trasiego, cuesta elegir anécdotas, priorizar recuerdos. “No se puede quedar uno con una etapa u otra”, considera Junquera. Entonces Pedrosa gira el libro y señala a otra foto, la de contraportada. “Compadre, no sabía que el puerto del Palo era tan alto, qué sufrimiento”, apunta. La instantánea muestra a un gran grupo que en ese momento afronta el ascenso entre la nieve.

Tres de las rutas del colectivo de Siero, Noreña y Carreño

Doscientas fotos

La instantánea, opinan, refleja bien su forma de operar en ruta.“Vamos en fila, pero manteniendo el grupo”, especifica Junquera. “A veces cuesta, la gente se pone atrás de cháchara y se separa”, añade el cubano. Ambos ríen. Lo mejor para ellos es eso, la conversación, el refresco, el habano, las risas y hasta los dolores. “Te lo da y te lo quita todo, te enseña a vivir. Eso es el Camino”, resume el secretario de la asociación.

El recorrido fotográfico del libro, que se titula “Tres mil kilómetros de peregrinación”, refleja compañerismo, los lazos de amistad que unen al grupo. Reúne doscientas fotos, que hablan de los placenteros días soleados, pero también de los sufridos de lluvia. La ilusión al salir de casa, la emoción de llegar a Santiago y los recuerdos del recorrido.

Lo resume de manera emotiva Junquera. “Sería precioso poder acabar tu vida en la misma forma que terminas un Camino: cuando hayas llegado al final, no antes; cansado, pero contento; con la mochila llena de buenos recuerdos; con una sonrisa en la cara y con ganas de volver a empezar de nuevo. Aunque sepas que ya no puedas volver a hacerlo”, concluye.

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