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La reproducción en ciclo cerrado del salmón dará 350.000 alevines en Pravia

La sociedad “Las Mestas del Narcea” obtiene 50 kilos de huevas inseminadas con los 34 ejemplares donados al proyecto “Arca”

Berrocal evalúa el estado de  madurez de una hembra tocando  su vientre. Sobre estas líneas, de arriba abajo, la extracción de  huevas de una hembra y la fecundación de las mismas con el semen  de un macho. | S. Arias

Berrocal evalúa el estado de madurez de una hembra tocando su vientre. Sobre estas líneas, de arriba abajo, la extracción de huevas de una hembra y la fecundación de las mismas con el semen de un macho. | S. Arias

Nueva vida para la cuenca del Nalón-Narcea. La sociedad de pescadores “Las Mestas del Narcea” finaliza mañana la reproducción en ciclo cerrado de los 34 ejemplares salvajes donados en vivo por los aficionados, la pasada temporada de pesca tradicional, en el centro ictiogénico que tiene el colectivo en Quintana (Pravia). Unos salmones, hembras y machos, de los que han obtenido unos 50 kilos de huevas inseminadas que se traducirán en alrededor de 350.000 alevines para las repoblaciones. Y este año han advertido un cambio en el ciclo: “Normalmente, salvo en aguas muy frías, el desove es entre primeros de diciembre y mediados de enero, pero este año viene más tarde”, explica el presidente, Enrique Berrocal.

Los salmones maduran por fotoperíodo y creen que la oscuridad de las balsas donde viven los ejemplares influye en el retraso de su ciclo reproductivo. De ahí una de las novedades que instalarán próximamente, un sistema de iluminación led que “imita las condiciones de luz de día y de noche que hay en el río”, detalla. Una mejora que realizarán mediante fondos rurales de la Unión Europea “Leader”.

La reproducción en ciclo cerrado del salmón dará 350.000 alevines en Pravia

La reproducción en ciclo cerrado del salmón dará 350.000 alevines en Pravia

Nueva vida para la cuenca del Nalón-Narcea. La sociedad de pescadores “Las Mestas del Narcea” finaliza mañana la reproducción en ciclo cerrado de los 34 ejemplares salvajes donados en vivo por los aficionados, la pasada temporada de pesca tradicional, en el centro ictiogénico que tiene el colectivo en Quintana (Pravia). Unos salmones, hembras y machos, de los que han obtenido unos 50 kilos de huevas inseminadas que se traducirán en alrededor de 350.000 alevines para las repoblaciones. Y este año han advertido un cambio en el ciclo: “Normalmente, salvo en aguas muy frías, el desove es entre primeros de diciembre y mediados de enero, pero este año viene más tarde”, explica el presidente, Enrique Berrocal.

Los salmones maduran por fotoperíodo y creen que la oscuridad de las balsas donde viven los ejemplares influye en el retraso de su ciclo reproductivo. De ahí una de las novedades que instalarán próximamente, un sistema de iluminación led que “imita las condiciones de luz de día y de noche que hay en el río”, detalla. Una mejora que realizarán mediante fondos rurales de la Unión Europea “Leader”.

La reproducción en ciclo cerrado, que realizaron con éxito por primera vez en 2013, se hace con los ejemplares del proyecto “Arca”, y también con la aportación de salmones de la Consejería de Medio Rural. La fecundación se realiza cogiendo una hembra a la que aprietan el vientre para que eche las huevas, de color amarillento, en un recipiente. Después, las fecundan con el semen del macho.

Las huevas se pasan a unas balsas especiales hasta que eclosionan, momento en el que nacen los alevines. Antes de repoblar los ríos con las crías, se les corta la aleta adiposa con el objetivo de poder conocer si son salvajes o proceden de las repoblaciones una vez que son capturados y precintados en La Rodriga (Salas). En ese sentido, Berrocal detalla que de los 93 salmones capturados por el Principado para las repoblaciones en Asturias, 42 procedían del ciclo cerrado.

“Para saber si las repoblaciones son efectivas o no, sólo hay que mirar el Narcea, en el que año tras año se capturan más salmones en relación a otros ríos asturianos y eso no es fruto de la suerte”, opina. De hecho, casi la mitad de los salmones de la cornisa Cantábrica se pescan en el Narcea.

También advierten un incremento de la población salmonera en los afluentes del río, como el Nonaya en Salas o el Pigüeña en Belmonte de Miranda. “No se está apreciando un descenso de ejemplares en nuestra cuenca, sino todo lo contrario: en la época de desove los hemos visto en zonas altas, pese a que últimamente suben menos río arriba, en sitios donde hacía años que no se veían, como es el Nonaya. Eso es muy importante para la recuperación de la especie”, sostiene.

Por último, el colectivo muestra su preocupación ante las inminentes obras de reparación del puente de Quinzanas, uno de los mejores pozos salmoneros. “No sabemos si entorpecerá la pesca, pero los cotos están vendidos”, concluye Berrocal.

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