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La denuncia de un sierense a una mujer por acoso: “Me mandó unos nueve mil mensajes”

“Tuve que bajar los plomos para que dejara de picar al timbre”, dijo ayer ante el juez el hombre, cuya abogada pide una orden de alejamiento

Los juzgados de Pola de Siero

Los juzgados de Pola de Siero

“Me habrá mandado unos nueve mil mensajes y picado al timbre sin parar hasta que llega la Policía. Tuve hasta que bajar los plomos de casa”. Un vecino del concejo de Siero declaró ayer ante el magistrado del Juzgado número 3 de la Pola para denunciar el acoso al que, según su versión, le vendría sometiendo una mujer rumana con la que mantuvo “una relación esporádica, no sentimental”. Ella, sostiene el denunciante, le pedía explicaciones sobre “hacia donde iba el asunto” entre ambos.

Esta es la segunda denuncia que interpone el hombre, empleando como prueba los mensajes y llamadas recibidas, no solo a su teléfono, sino a sus jefes y familia, afirma. Según el afectado, la mujer les escribe que “soy un cocainómano”. Por todo ello, la abogada de la acusación solicitó la condena de la acusada por un delito de acoso y la imposición de una multa de 1.620 euros, además de una orden de alejamiento durante seis meses.

La vista se inició con la única presencia del denunciante, ya que la otra parte decidió enviar un escrito exculpándose. “Fui a tocar el timbre, pero sin mayor insistencia y me fui nada más llegó la Policía”.

No lo relató así la supuesta víctima, un hombre de 40 años que ha denunciado por segunda vez a la mujer. “Primero se sucedieron unos cien mensajes en los que me pedía que bajara, advirtiéndome de que vendría, y después comenzó a picar, no paraba, hasta tuvo un enfrentamiento con la Policía”, aseveró el denunciante.

El acoso del que se siente víctima no acabaría ahí. A los mensajes y llamadas que él mismo recibía, se sumaron otras a compañeros de trabajo, jefes y familiares. Asimismo, según declaró el hombre, le habría seguido a los lugares a los que suele acudir, siempre con el objetivo de que le explicara el futuro de su relación. Esta conducta le obligó, sostiene, “a cambiar las rutinas y tener que ir a otros sitios”.

Por otro lado, ayer, en los juzgados de Pola de Siero se vio el caso de una vecina de Lugones que solicitó la condena de un hombre que le habría advertido sobre los ruidos existentes en un bajo propiedad de ella. “Me dijo que tuviera cuidado de a quien se lo alquilaba”, señaló la mujer, que añadió que también habría insultado a los fontaneros que usan el local.

En este caso, se consideró que había falta de pruebas para sustentar la denuncia. El hombre acusado por la vecina de Lugones acudió acompañado por el gestor de la comunidad de vecinos, al que llevó como testigo, y este aseveró que se trata de un problema por el que hay quejas generalizadas, si bien el magistrado optó por la absolución.

Por otro lado, un gijonés acusado de cuatro atracos, tres de ellos en Lugones en apenas cinco días y el otro en Gijón, ha sido enviado a prisión, sin fianza, tras apreciar la magistrada del Juzgado número 4 de Siero riesgo de fuga y reiteración en la actitud delictiva. El hombre fue detenido por la Policía Nacional el pasado martes, tras observar que había “indicios claros”, según la Fiscalía, de que habría sido el autor de los asaltos. El primero tuvo lugar el miércoles, 17 de febrero, en una farmacia de la calle Leopoldo Lugones. De allí se llevaron 25 euros y a la empleada se le puso un cuchillo en el costado. El sábado, día 20, se produjo el asalto a un kiosco de la calle Rafael Sarandeses: no hubo armas de por medio, pero robaron 600 euros en efectivo. Esa misma noche, sufrió un atraco una joven que se encontraba en la estación de tren lugonense, a la que se mostró una jeringuilla como amenaza.

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