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Cuentos nuevos contra viejos estereotipos

Alumnos del colegio moscón Bernardo Gurdiel pintan historias con personajes infantiles para desmontar roles de género

Parte del alumnado de sexto curso de Primaria del colegio público Bernardo Gurdiel, ante uno de los dos grafitis que realizaron en el patio. | Reproducción de S. Arias

Parte del alumnado de sexto curso de Primaria del colegio público Bernardo Gurdiel, ante uno de los dos grafitis que realizaron en el patio. | Reproducción de S. Arias

Romper con los estereotipos vinculados a hombres y a mujeres. De eso trató la actividad que desarrolló esta semana el alumnado de sexto curso de Primaria del colegio público Bernardo Gurdiel, de Grado, con la que han pintado dos enormes grafitis en una de las puertas de acceso al centro. La base fue el cuento tradicional de “Blancanieves y los siete enanitos”, al que han dado un nuevo guion para lanzar un mensaje de reivindicación coincidiendo con la próxima celebración del Día Internacional de la Mujer, el 8 de marzo.

“Fue una actividad muy guapa que pensamos que a los nenos les podía entrar muy bien si lo hacían pintando, que les gusta mucho. Y poder hacerlo en una pared y subidos a un andamio, más aún”, explica Miguel Zapatero, director del centro educativo moscón. “¡A descansar, os toca a vosotros limpiar!”, les dice Blancanieves a los enanitos en uno de los grafiti que han creado. En otra de las paredes de los edificios del centro, el enanito “Gruñón”, sin rastro del mal humor que se le atribuye, exclama “¡Quiero trenzas con flores!”.

Estos dos son los trabajos finales de la actividad, desarrollada por el servicio de Orientación del colegio en el marco del programa anual “Igualdad de género” que impulsa la comunidad educativa. Para poder llevarlos a cabo, lo primero que hicieron fue aprender la técnica del grafiti. “Al principio les costaba porque gotea y hay que hacerlo como si fueran pinceladas”, detalla Zapatero, quien destaca que tanto los escolares como los docentes están encantados con el resultado final, que da color y alegría en uno de los patios del equipamiento educativo moscón.

Antes de ponerse a pintar, precisa, trabajaron con el alumnado los estereotipos vinculados al género “dándose cuenta de que lo mismo que servía para los hombres servía para las mujeres y viceversa, que las cosas que consideramos de un género son estereotipos que no obedecen a la realidad”.

Fue así, tomando como base los cuentos tradicionales, como fueron localizando y desmontando esos tópicos vinculados a los géneros, como el de princesa que espera por un príncipe azul o el empeño de los enanitos por hacer trabajar a “Blancanieves” en las tareas domésticas.

A la vez que aprendían las técnicas del grafiti, cada escolar diseñó una frase para escribir en el bocadillo que acompaña a cada personaje y, tras una votación, se eligieron los dos finalistas.

Con plantillas y la ayuda de dos expertos en diseño gráfico realizaron los murales. “En el andamio se iban dando el turno porque todos querían pintar y mientras uno sujetaba una plantilla otro estaba con el spray. Fue muy colaborativo y de trabajo en equipo”, dice Zapatero.

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