“Paisanos” es el nombre que da título al trabajo fotográfico de la joven de Villaviciosa Miriam Rodríguez. Su obra, un proyecto compuesto por más de setenta retratos –la mayoría de vecinos de la capital de concejo y también de la localidad maliayesa de Argüero– es mucho más que una compilación de instantáneas. A lograrlas ha dedicado más de dos años y con ellas parece haber cumplido un doble objetivo: que en cada rostro, mirada o gesto el espectador trate de imaginar la historia de su protagonista, y que la muestra, en conjunto, ofrezca una visión de las gentes que viven en los pueblos y de que su bagaje vital atesora la cultura propia de nuestra tierra.

“Ellos son nuestras raíces”, señala Rodríguez, tratando de explicar que, si alguna vez faltaran los modos de vida de quienes representan la idiosincrasia más genuina de los asturianos, con ellos desaparecería también nuestra tradición, aquello que nos identifica en gran parte como “pueblo”. La mayoría de las instantáneas son de personas mayores, a las que fue buscando en mercados, plazas o bares de la Villa o en zonas más rurales del concejo. Se interesó por sus historias y sus avatares vitales antes de ponerlos delante de la Cámara. Y luego, ya tras la lente, trató de captar aquello que le habían transmitido en la conversación previa. Así, durante meses y meses, hasta componer un trabajo en el que cada foto puede hablar por sí sola y en el que, a la vez, la suma de todas compone un paisaje “de paisanos y paisanas” que persigue retratar, en cierta manera, “la esencia de Asturias”.

Varios retratos de los que componen el trabajo.

Varios retratos de los que componen el trabajo.

“Quería también darles la importancia que tienen, que es mucha porque son vidas de esfuerzo, de trabajo, de personas que han dado mucho y que representan lo que fue y lo que sigue siendo nuestra tierra”, comenta esta joven, de tan solo 21 años y que está en su último año de carrera de Comunicación Audiovisual, que estudia en Burgos, donde reside por ello en la actualidad. A su casa, a Villaviciosa, vuelve cada vez que puede y, sobre todo, en vacaciones, periodos en los que fue desarrollando este trabajo que ahora ve la luz y que, inicialmente, surgió a partir de unos retratos que les hizo a sus abuelos.

Varios de los retratos de personas de Villaviciosa que componen el trabajo

Fue en julio de 2018, con motivo de una estancia en Villaviciosa y durante la reunión familiar que se hizo para celebrar su cumpleaños, cuando arrancó todo. Aquella jornada fotografió a sus abuelos maternos, Carmina Fernández y Evaristo Fernández y también a su abuela paterna, Matilde Busto. Y de la conversación posterior con ellos sobre el resultado de los retratos surgió una especie de reto que le plantearon a su nieta: que a ver si lograba hacer lo mismo con otros vecinos.

María Teresa Tuya y Jorge Tuya

María Teresa Tuya y Jorge Tuya

Dicho y hecho, porque aunque Miriam Rodríguez confiesa que al principio no tenía grandes expectativas, la “acogida de la gente fue tan buena” que decidió seguir adelante hasta lograr la gran muestra que ha conseguido reunir. “Disfruté mucho del trabajo, porque en las conversaciones que iba teniendo conocías a las personas, su vinculación con el lugar donde estaban e incluso enseñándoles fotos que ya había hecho a otros descubríamos que eran familia entre ellos”, señala la joven, que también retrató a vecinos de otros municipios que estaban en el concejo maliayés de visita o de paso por diversas circunstancias.

Grupo de retratos que forman parte de la colección fotográfica.

“El objetivo ha sido trasladar que todavía hay gente en los pueblos y que eso les da vida y se la da Asturias, pero también que, de una manera u otra, estamos todos conectados por cultura, familia, encuentros o situaciones determinadas”, explica. Se esforzó mucho en culminar el trabajo, añade, porque, en algunos casos, se trataba de gente ya de bastante edad –“fotografié personas de noventa y pico años”- y, en cierto modo, tenía la conciencia de que podía ser uno de los últimos retratos que se les hicieran. Impresiona, dice, que de hecho eso sucediera poco después, pues en la colección aparecen personas ya fallecidas que tienen en su retrato una especie de homenaje a su vida y un recuerdo a su memoria. Hizo también todo lo posible por culminar esta obra, porque, subraya, “fue una especie de promesa que había hecho a los míos”.

Miriam Rodríguez, la autora del trabajo fotográfico

La joven espera exponer pronto la muestra en Burgos y posteriormente en Villaviciosa. Ya preveía hacerlo el año pasado, pero la pandemia desbarató, como en muchos casos, las posibilidades de llevar adelante la iniciativa. Ahora espera que, en breve, sea posible compartir las fotografías con todos los maliayeses, mostrar a los “paisanos y paisanas” al público si la crisis sanitaria lo permite. No serán las 75 que en total conforman el trabajo, pues algunos de sus protagonistas prefieren mantener las imágenes en una esfera privada, pero habrá algo más de una treintena para la muestra. A las fotografías, incide, acompañarán textos y reflexiones de dos colaboradores, Igor Pascual y Pablo Moro.