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El pueblo asturiano que crece con la pandemia: “Se llenaron todas las segundas residencias”

La asociación “La Castañar” de Sama de Grado pide reabrir el consultorio médico local ante el auge poblacional y la edad de los nuevos vecinos, muchos jubilados

Ángel Suárez y María Josefa Álvarez, en la calle que lleva a su domicilio en Sama de Grado. | S. Arias

Ángel Suárez y María Josefa Álvarez, en la calle que lleva a su domicilio en Sama de Grado. | S. Arias

La parroquia de Sama de Grado crece empujada por la pandemia. Muchos de los nuevos vecinos fijos son aquellos que tenían sus viviendas como segunda residencia, donde pasaban los fines de semana y períodos vacacionales y, en la mayoría de los casos, vinculados por lazos familiares y ya en sus años de jubilación. Un auge poblacional al que se suman también nuevos vecinos con casas en rehabilitación o construcción que hace crecer la localidad, en la que la asociación “La Castañar” estima que ya hay alrededor de 200 habitantes. Por ello, reclama la reapertura del consultorio médico, cerrado en la crisis sanitaria.

Nos hace mucha falta que reabran el consultorio porque la mayoría somos mayores y tenerlo aquí cerca es mejor porque así no tienes que desplazarte. Si no tienes que andar de aquí para allá”, comenta Calos Sama, de 92 años, establecido en la parroquia tras dejar el piso de Gijón en mayo. “No volvimos más que a vacunarnos y no pasamos ni por el piso”, dice. Los vecinos de la parroquia disponían del servicio de atención primaria en el consultorio los martes y jueves, días en los que se desplazaban dos médicos del centro de salud de la villa moscona. Pero desde el comienzo de la pandemia del coronavirus el equipamiento sanitario está con el cerrojo puesto. Tan solo funciona el servicio de limpieza, denuncia el colectivo vecinal.

María del Mar Rodríguez y Daniel Gutiérrez, delante de su casa. | S. Arias

“No es lo mismo bajar a Grado que ir al consultorio aquí en el pueblo, hay que darse cuenta de que mucha gente mayor no conduce y ya dependen del taxi o de que los lleven, es un servicio que tiene que estar en marcha ya”, señala Daniel Gutiérrez, también llegado a la parroquia con el inicio del confinamiento del año pasado y sin vistas de volver a Avilés: “A ver a los nietos nada más porque no tengo pensado estar más metido en un piso, la calidad de vida no es la misma”, asegura.

Gutiérrez también pone el foco de atención en el crecimiento que están observando en la parroquia, con venta de parcelas para la construcción de vivienda unifamiliar y otras edificaciones tradicionales en rehabilitación o a punto de ser reformadas. Llegan familias nuevas y el consultorio se hace necesario. “Deben de quedar cuatro o cinco casas libres y Sama es grande”, detalla. Así es cómo han pasado “de ciento y pico vecinos a alrededor de doscientos”, dice la presidenta de “La Castañar”, Patricia Arias.

Adelaida Álvarez y Carlos Sama, en la terraza de su casa, en la zona conocida como “El Palacio”, en Sama de Grado. S. Arias

Además de las consultas ordinarias, el servicio atendía urgencias. En ello se fija María Josefa Álvarez, natural de Sama, y que después de una vida en Oviedo con su marido, Ángel Suárez, ya no tienen pensado dejar la parroquia. De ahí que exijan la reapertura del consultorio, para el que renuevan cada dos meses la tarjeta de desplazados en el concejo. “Si vas te atienden y siendo gente mayor puede ser importante tenerlo más cerca”, opina. Y tal como explica, a la villa moscona van poco: “Viene el panadero, el frutero... Todo, a Grado vamos solo a lo necesario”.

Por ello requieren la reapertura del consultorio médico para no tener que salir de Sama de Grado ni para ir el médico. En esa línea insiste también José María Junquera, que cree que la vuelta a la actividad del servicio de atención sanitaria es fundamental para los vecinos de la parroquia. “Yo no tengo pensado ponerme malo, pero es una cosa que se necesita para cualquier cosa, una consulta o una receta, es lógico que se reabra porque quieres ir al médico más cercano”, dice este noreñense llegado a Sama tras vivir toda la vida en Lugones (Siero). Lo único que teme es que la pandemia sirva como “excusa” para dejar el consultorio cerrado para siempre.

Los vecinos han reunido firmas que han presentado en el registro del Ayuntamiento para lograr la puesta en funcionamiento del servicio más valorado, el del médico de cabecera.

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