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Los vecinos exigen la obra del puente de Quinzanas, paralizada

“Somos la ‘Asturias vacilada’”, protestan los residentes, hartos de reclamar un proyecto para el que temen que ahora no haya dinero

Los vecinos, ayer, en la zona de obras, ahora paradas. | S. A

Los vecinos, ayer, en la zona de obras, ahora paradas. | S. A

Los vecinos de Quinzanas y Pronga, en Pravia, no entienden por qué las obras de emergencia para reponer el puente de Quinzanas sobre el río Narcea no continúan tras la retirada del antiguo paso el pasado mes de marzo. Señalan que se sienten “engañados” por la consejería de Desarrollo Rural y Cohesión Territorial y exigen apurar los plazos después de cuatro años advirtiendo el deterioro de una infraestructura que les comunicaba con la capital praviana y Cornellana a través de la carretera AS-39. “No existe causa ni técnica ni medioambiental que impida continuar con la reparación del puente porque estuvieron todos estos meses trabajando con palas en la vega de Forcinas, entrando al río sin problemas de fauna o estiaje y aquí estamos paralizados”, afirma Ramón Martínez Campo, vecino de Quinzanas.

Según explicó el Principado cuando se determinó la necesidad de retirar la estructura del viejo puente tras hundirse una pilastra central del mismo, los trabajos debían acometerse fuera del período de desove de los salmones, en invierno. Aconsejaron también entonces que se ejecutase fuera de la temporada de pesca tradicional, que finaliza a mediados del próximo mes de julio.

Por ello, tras desmontar el pasado marzo la antigua estructura del puente, los trabajos se han paralizado en la zona. Motivo por el que han comenzado las dudas entre los vecinos de las dos poblaciones afectadas, que desde el cierre al tráfico y peatones del paso, ya el uno de enero de este año, deben dar un rodeo de veinte minutos para llegar a Pravia pese a los escasos cinco minutos que solían tardar a través del puente de Quinzanas.

“Llevamos así desde diciembre y dudo que haya dinero para hacerlo. Si pasa esto en la cuenca minera o en la zona central de Asturias, la de la pasta, no tardaban tanto en hacerlo. Pero aquí ya no somos la Asturias vaciada, somos la Asturias vacilada”, alega Martínez, quien se comunicó personalmente con el presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón, que “me remitió a los responsables pero no llamó nadie”.

Los vecinos aseguran estar desesperados ante los inconvenientes de movilidad que padecen, siendo Quinzanas y Pronga dos localidades con alta densidad de población mayor de sesenta años. “Tengo que llevar a mi madre de 97 años dos veces por semana a curar la pierna al centro de salud de Pravia y no conduzco y el taxi son 40 euros ida y vuelta”, explica María Elvira García. Además, alegan que los dos autónomos que hay en Quinzanas también están afectados por la falta del puente, una carpintería y una productora de kiwis.

Otra de las preocupaciones de los vecinos es el colector de saneamiento que iba enganchado al puente y denuncian que ahora las aguas se vierten al río. “Hay casas aún sin saneamiento y en verano nos quedamos sin agua cuando el depósito fue inaugurado hace 13 años”, lamenta Ana María Urbano. Por ello, cuestionan las condiciones técnicas de la obra: “Las aguas fecales de los vecinos en el Narcea no deben de tener mucho impacto ambiental y sobre los salmones”.

Los vecinos dudan de los requisitos técnicos del proyecto de obra y creen que los trabajos no siguen por falta de dinero. Temen que la obra de emergencia solo cubra el desmontaje del puente y no la instalación del nuevo.

“Que venga el Ejército y lo haga, en dos días tenemos puente”, concluye Julio García.

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