La feria de ganado de San Isidro, en Llanera, se cerró ayer con aproximadamente 3.000 tratos que fueron negociados a lo largo del fin de semana. Una cifra que se extrae a partir de los movimientos de guías realizados, los cambios de titularidad de los animales, que se registraron al término de la cita. Era un certamen muy esperado por el sector tras un año de parón por la pandemia, que estuvo protagonizada por las elevadas ventas de potros para carne y con buenos precios, en detrimento de las transacciones de reses bovinas.

La mayoría de las ventas se dieron el sábado, en la jornada de entrada de los animales, pero ayer aún se cerraron acuerdos. Con tres yeguas vendidas ya, Ramón Villanueva esperaba cerrar otros dos tratos “y a ver si sale alguna mula también”, explicaba el ganadero de Ables.

También a la espera de colocar algún animal más estaba el gijonés Francisco Javier Trabanco, comentando con su hermano Juan los bajos precios de la carne de vacuno. “Tenemos la mejor cane de Europa, estamos luchando por tener los mejores animales con línea genética, pero no nos vemos compensados, hay problemas en la gestión en la comercialización”, opinaron. Y observan, al igual que la mayoría de ganaderos, que el encarecimiento de los cereales y forrajes está ahogando al sector: “Quedamos arruinados”, lamentan.

El precio de la carne de vacuno no sube y los ganaderos creen que hasta que no se reactive el consumo a niveles anteriores a la pandemia no despegará. Los efectos económicos del covid-19 tocan al sector asturiano. Por ello, algunos profesionales comienzan a ampliar las explotaciones con otro tipo de reses para poder compensar los bajos precios del mercado. Es el caso de Pablo Álvarez, de Las Regueras, quien presumió de uno de los animales más espectaculares de San Isidro, un macho wagyu, que captó la atención de todas las fotografías. “También tengo de la especie angus, opté por probar con otras razas porque el vacuno cada vez tira menos”, apuntó el ganadero.

La feria de San Isidro marchó bien pese a los precios bajos del vacuno, siendo “el pistoletazo de salida después de la situación que pasamos para ir recuperando las ferias”, valoró el alcalde de Llanera, Gerardo Sanz, quien ayer estuvo acompañado por el director de Ganadería, Nino Rodríguez, y por el de Infraestructuras Rurales, Fernando Montes. “La pena fue que faltó el desfile, aunque logramos organizar lo que verdaderamente necesitaba el sector, que era hacer la feria”, destacó el regidor.