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Del Bosque emociona en Noreña con sus clases de fútbol y su humildad

“Lo que importa es aprender todos los valores que tiene este deporte”, dice el exseleccionador

Vicente del Bosque abraza a Francisco Javier Aza y su hermano Pedro Ángel Aza, en Noreña Inés Gago

Pedro Ángel Aza se levantó ayer por la mañana de su cama del centro de Adepas (Asociación Pro Personas con Discapacidad Intelectual de Asturias), en Noreña, bastante nervioso: iba a conocer, por fin, a Vicente Del Bosque. En casa, su hermano Francisco Javier le había hablado mucho de él: se conocieron hace cincuenta años, exactamente el día 17 de julio de 1971, cuando estaban haciendo el servicio militar en Alcalá de Henares. Desde entonces, cada vez que Del Bosque pasaba por Asturias a jugar un partido o cualquier cuestión relacionada o no con el fútbol, le avisaba. Y precisamente, eso ocurrió ayer en el campo “Alejandro Ortea” de Noreña donde impartió a los niños y niñas de los alrededores una “masterclass”. Tuvo una peculiaridad: su hermano Pedro Ángel Aza, al que nunca le había coincidido bien la visita del exseleccionador, iba a conocerle:

–¿Estás contento de estar con Vicente? ¿Le preguntaste por Álvaro?

Javier Aza dirige la pregunta de su hermano, que de la ilusión, asiente con la cabeza y se ríe. El exseleccionador, cogiendo a ambos hermanos por los hombros, le responde cariñosamente que Álvaro, su hijo que tiene síndrome de Down, está “hecho un fenómeno”.

Pero a Pedro también le preocupa la selección española, que juega hoy, lunes, la Eurocopa, y eso hace que Vicente y Javier rompan a reír al unísono.

Mientras tanto, en el terreno de juego, varios grupos de niños, divididos por edades, se entretienen corriendo tras la pelota. Son alrededor de una centena. Siguen las directrices marcadas por los dos técnicos, que tienen el mismo nombre –son padre e hijo–, Pau Alberti y Pau Alberti junior, de la “Vicente del Bosque Football Academy”, que en verano volverá con un campamento.

Los chavales no pueden evitar preguntarle a Del Bosque qué opina de la no convocatoria de Ramos o que sintió cuando ganó el mundial, con el famoso gol de Iniesta. Les responde con paciencia pero sin entrar en demasiados detalles: “Cada uno tiene su estilo”, afirma sobre Luis Enrique. Pero lo que realmente le preocupa al exjugador del Madrid es que aprendan todos los valores positivos que tiene el fútbol.

Los integrantes de Adepas, que fueron a saludarle, tienen la misma ilusión. Le piden a Vicente del Bosque que les firme la camiseta y que se hagan fotos y él nunca dice que no. “Para mí, verle por la televisión fue un gran orgullo. Porque además de un gran jugador, es una gran persona, y eso es lo más importante”, afirma convencido su amigo de toda la vida, Javier Aza.

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